Ruta del queso de Guachucal – La Vía Láctea (Nariño, Colombia)

¿Pensabas que en Colombia sólo existe el Caribe y la ruta del Eje Cafetero? Más allá de estos destinos turísticos, el país cuenta con un buen número de secretos escondidos. Nosotros hemos tenido la suerte de descubrir uno de ellos: la Ruta del Queso de Guachucal, también conocida como la Vía Láctea

Una ruta que despierta los sentidos a través de una experiencia agroturística que te adentra por paisajes hermosos y te acerca al trabajo diario de ganaderos, campesinos e indígenas, quienes con esmero y tradición, producen una de las leches más ricas del país, así como sus deliciosos derivados.

Entre vacas, ovejas, quesos artesanales y paisajes de montaña, fuimos entendiendo por qué este rincón de Nariño tiene tanto que contar y saborear.

Rebaño de ovejas en la Sabana de Guachucal, antigua laguna de Nalnoa
Rebaño de ovejas en el extinto lago de Guachucal

Plan de la Ruta del Queso de Guachucal

La ruta recorre el municipio de Guachucal cuyo nombre significa «Pueblo en lo alto del agua» en la lengua del pueblo indígena Pasto, que habitaba en el sur-oriente de Nariño hasta la época de la colonización española.

Situado a 3180 metros de altitud, es el segundo pueblo más alto de Colombia, siendo su temperatura media anual de 11ºC.

La localidad, de 20.000 habitantes, se localiza en el conocido nudo de los Pastos, donde la cordillera alpina se divide en las tres vertientes que recorren Colombia.

Guachucal cuenta con una rica historia que combina con impresionantes atractivos naturales. Este lugar enamora a propios y visitantes con su hermoso paisaje de montaña y su cultura indígena viva.

Durante dos días viajaremos por diferentes rincones de la localidad para conocer ganaderos, empresas y asociaciones que han decidio formar parte de esta ruta.

Mapa plan de ruta del queso de Guachucal o Vía Láctea
Mapa de ruta Vía Láctea de Guachucal

Guachucal, tierra de leyendas y de leche

Cuenta la leyenda que en Guachucal existía un inmenso lago llamado Nalnoa cuya extensión abarcaba desde Muellamués hasta el Espino y desde Guancha hasta las estribaciones del volcán Azufral.

Los habitantes de Guachucal adoraban al dios Iboag, protector del lago y alrededores, en un templo situado en el Alto de Colimba.

Un día unos invasores negros profanaron el templo. Iboag cogió dos conchas mágicas, las levantó, y maldiciendo a los invasores mando al lago que los arrastraran por el boquerón del Chambú fuera de sus dominios quedando éste sin agua para siempre.

Sea como fuere, parece cierto que en la antiguedad existía en las cercanías de Guachucal un lago, ocupado actualmente por una gran planicie destinada al pastoreo.

El lago ha sido sustituido por una bella Sabana que, a efectos del turismo, se ha rebautizado como La Vía Láctea en clara alusión al camino de la leche.

Alrededor de sesenta mil litros de leche se producen diariamente en esta vía que en su mayoría se va a las ciudades de Popayán y Cali.

La apuesta emprendedora de los guachucalenses ha desarrollado una interesante industria del queso fresco, muy apreciado por su cremosidad e innovación en sus sabores.

Pero esta tierra fértil también produce una gran cantidad de verduras, hortalizas, patatas, habas y otras plantas autóctonas como el olluco, de tallo y hojas suculentas.

Además, el transporte se ha convertido en una de las actividades económicas de la localidad, necesario para dar salida a sus excesos de producción agrícola y ganadera.

Ruta del queso de Guachucal

Tras los apuntes previos, os compartimos la experiencia en la ruta del queso de Guachucal.

Salimos de Pasto (Nariño) temprano. Los casi 100 Kilómetros que nos separan de nuestro destino transitan por una carretera en buen estado, pero de profundas curvas y desniveles.

Mientras, el exuberante paisaje andino con sus quebradas, imponentes montañas y el maravilloso aprovechamiento agricola que la gente de aquí hace en sus laderas, por muy empinadas que sean, entretiene el viaje y llena nuestro móvil de instantáneas.

Fotazas que no podemos dejar de hacer al llegar a la altiplanicie de Guachucal.

Sólo por el abrumador paisaje merece la pena descubrir la ruta del queso de Guachucal.

corderos en extinto lago de Guachucal
Paisaje de La Sabana

Día 1. El ganado bovino protagonista de la primera jornada

Llegamos a Guachucal justo a la hora de la comida.

Lo hacemos en el café restaurante Aroma, especializado en cocina nariñense con toques innovadores en sus platos. De los mejores establecimientos de comidas que hemos disfrutado en Nariño.

Excelente atención y adaptación de sus elaboraciones a dos personas vegetarianas. ¡Un plus para nosotros!

– Finca El Potrero del Medio

Finalizada la comida, nos dirigimos a la Finca El Potrero del Medio en la Vereda Arvela.

Allí nos esperan sus amables propietarios para mostrar el ordeño manual de una vacas que viven en plena sabana.

Estamos hipnotizados en medio de este lugar desde el que se divisan las cumbres de algunas «montañas sagradas» como el Cerro Gulcalá (más conocido como el «Dedo de Dios»), el volcán Cayambe, el Azufral o el Cerro de Colimba, entre otros.

¡Realmente estas vacas viven en el paraíso! No nos extraña que su leche sea de excelente calidad.

El ordeño se realiza en el mismo prado donde las vacas guardan una ordenada y jerarquizada fila para aliviar sus repletas ubres.

A través del idílico paisaje de la finca llegamos a la zona donde nos regalan una degustación de productos locales elaborados a base de su leche.

¡Ahora si que tocamos el cielo!

– Finca San Antonio de Hans Bohler

Tras deleitarnos con el paisaje y productos del Potrero del Medio, nos traladamos a la explotación ganadera intensiva San Antonio, propiedad del alemán Hans Bolher.

Situada en la vereda Arvela, en ella se dedican a la cría de terneros para consumo humano y a la producción de leche.

Como vegetarianos nos cuesta visitar este tipo de explotaciones ganaderas, al menos queda el consuelo de que en estos parajes, la corta vida de los terneros es más agradable.

La finca está certificada como lugar de buenas prácticas y cuidado del entorno. Además, utilizan pastos de buena calidad en sustitución de los concentrados.

El encargado explica como el señor Hans, realizó un cambio de las antiguas razas existentes por la Simental, más adaptada al clima frío de Guachucal, evitando así las enfermendades respiratorias de la anterior raza.

Finalizamos la visita con un paseo por la finca y quedamos, de nuevo, impactados por la brutalidad del paisaje.

colinas suaves tapizadas de verde de la altiplanice de Nariño, sur de colombia
Colinas suaves tapizadas de verde, un paisaje que enamora
– Hacienda La Playa

La última visita del primer día en la ruta del queso de Guachucal o Vía Láctea es la Hacienda La Playa.

El propietario, Arturo López y familia, nos acompañan para explicarnos las singularidades de su hacienda de unas 40 hectáreas que llega hasta el municipio de Ospina.

La finca trabaja la ganadería regenerativa, recuperando árboles nativos propios de la región, protectores del agua y del suelo e indispensables para combatir el cambio climático.

En esta hacienda se combina la ganadería y la silvicultura.

Además realizan compostaje del estiercol de su ganado gracias a la lombriz roja californiana. Su abono es 100% natural, sin químicos y se utiliza para el jardín y los árboles de la finca.

El nombre del lugar enseguida lleva a varias preguntas ¿Pero cómo? ¿Una playa a más de 3000 metros de altura? Pues sí, según nos cuenta el propio Arturo:

«cuando uno de los volcanes erupcionó, destapó un cañón que arrastró mucha agua, creando la laguna con tolas (pequeñas cimas) donde habitaban los indígenas que se movían en pequeñas canoas y aprovechaban la tierra fértil de las colinas.»

Cuando ésta se secó, quedaron preciosas playas de arena fina junto al río Sapuyes (que desemboca en el gran río Guáytara).

Entramos en la sala de ordeño redonda, una innovación creada por el mismo propietario que también es arquitecto. Seguimos la visita a través de un puente de madera que salva un pequeña laguna con isla incluida, La Corota.

En la gran cabaña familiar considerada patrimonio cultural e histórico de la zona, construida durante varias generaciones, disfrutamos de una cena con productos locales y la actuación de bailes tradicionales del lugar.

– Hotel Nalnoa

Entrada la noche regresamos a Guachucal donde nos espera el final de fiesta junto a productores locales, cata maridaje y danzas tradicionales a cargo del colectivo coreográfico «Los Wuachu’s».

Todo ello en el precioso hotel Nalnoa Real, cuyo nombre hace referencia al gran lago que existió en estas tierras.

Antes del merecido descanso vibramos con el agradable espectáculo de música y bailes tradicionales alrededor de la fogata que disipa el frio de la noche de Guachucal.

Las leyendas locales hacen su presencia y a continucación, tengo el honor de conducir el maridaje de vinos y quesos de la empresa La Realeza.

Mi aportación, además del exquisito maridaje, ha sido contar la leyenda fundacional de La Vía Láctea que proviene de la mitología griega.

Concretamente del nombre Kyklos Galaktikos que significa «El Camino o círculo de leche», haciendo alusión a la leche derramada por la diosa Hera mientras amamantaba a Heracles.

Morfeo nos acoge tras muchas emociones del primer día.

En nuestra habitación, la frase pintada en la pared, parace hecha para nosotros: «Las cosas buenas pasan a quien las espera, las mejores a quien va a por ellas» 🙂

Día 2. La feria del queso del Guachucal y sus productores

Tras el merecido descanso nos esperan, bien temprano, en la azotea del hotel para desayunar con la panorámica de la localidad y sus montañas sagradas.

Estamos hipnotizados con las vistas. Cuesta regresar al presente e iniciar la nueva jornada en la ruta agroturística de La Vía Láctea.

– Centro de enfriamiento temporal «Asociación Lácteos San Ramón»

Nos trasladamos a la planta de refrigeración láctea de la Asociación San Ramón, en la vereda de mismo nombre, donde se trae la leche recién ordeñada para su análisis, refrigeración y posterior transporte a plantas de envasado o de elaboración de quesos.

Nuestro guía nos explica que hay familias que también se dedican a las huertas «chagras», muy necesario para que el ecosistema sea diverso.

En ellas realizan un trabajo en perfecta armonía con el entorno con el objetivo de generar biodiversidad, así como la educación ambiental a campesinos y ganaderos.

En este ecosistema trabajan las abejas, los pájaros, la luna, el sol, el viento, además del ser humano en una perfecta armonía (lo que aquí se llama cosmovisión).

No sólo de leche se vive en la zona, también existe una industria de plantas aromáticas y medicinales.

La visita finaliza con la degustación de unas arepas típicas de harina de trigo acompañadas de queso molido o «campesino», café y aromática ¡riquísimas!

Desayuno con arepa de maíz de trigo y queso molido en la Asociación lácteos San Ramón ruta agroturística La vía Láctea
Desayuno con arepa de maíz de trigo y queso molido en la Asociación lácteos San Ramón

Esta ruta es un aprendizaje continuo, descubrimos más sobre la recuperación de la soberanía y autonomía alimentaria, lo que en Europa conocemos como productos kilómetro cero.

La trabajadora social explica de dónde salen y cómo se elaboran los alimentos que degustamos realizados por las cocineras locales a las que también visitamos.

– Planta La Realeza

La siguiente parada de la ruta del queso de Guachucal es la planta de quesos «La Realeza».

Jesús Realpe y su esposa Andrea, administradora de la empresa, explican cómo elaboran sus inovadores quesos de sabores a finas hierbas, arándanos (aquí conocido como mortiño), coco o comino.

Ubicada en la Vereda Arvela, «La Realeza» es una asociación agrícola y láctea, una empresa dedicada a la producción y comercialización de productos derivados de la leche de vaca de alta calidad.

Tras la bienvenida, se crean pequeños grupos para acceder a la planta de tratamiento.

Finalizamos la visita con una exquisita degustación y posterior compra de los productos de «La Realeza».

– Finca San Jaime

La última vista programada es la finca San Jaime, la más grande de la sábana de Nariño con 430 hectáreas dedicadas a la ganadería y a los caballos.

Su historia comienza en 1946, cuando se compra la finca a los Santacruz, propietarios de la extensísima hacienda Panamá propiedad de los Jesuítas.

Conocemos, además, historias sobre los judíos conversos que llegaron a América, quienes renunciaron a sus apellidos para renombrarse como Santacruz y así mimetizarse con los cristianos viejos.

En 2006 inician su proyecto de cría de oveja que actualmente se concreta en unas 2500 cabezas de ganado.

Destaca la casa de estilo republicano en reformas para reconvertirla en Hotel Boutique con mobiliario de la época.

Después damos un paseo por la finca junto al propietario que nos da una lección de razas y esquilado de ovejas, de geografía y de la situación actual del sector.

También de cómo crean barreras naturales con la totora (planta perenne, común en lagos y acuíferos andinos, cuyo tallo mide entre uno y tres metros y se utiliza en la construcción) para proteger al ganado del viento gélido de la zona.

La finca también contiene asentamientos funerarios religiosos de la cultura indígena Tumaco-Tolita pues se encuentra en la vía antigua de los Pastos a Tumaco.

El paseo es el broche de oro a dos días intesos por la ruta del queso de Guachucal.

Hotel Boutique Finca San Jaime
Hotel boutique de la Finca San Jaime
– Feria del queso de Guachucal, fin de la ruta

Regresamos a Guachucal donde se celebra la feria anual del queso en su Parque Central.

Aprovechamos para conocer el resto de empresas, negocios y emprendimientos relacionados con el Clúster del queso creado en Nariño.

Parque Central de Guachucal con iglesia al fondo

La ruta del queso de Guachucal es una escapada muy recomendada para conocer estos bellos paisajes andinos mientras saboreas productos locales como el queso, la papa y los lácteros en general.

Además, permite conocer la rica y particular cultura de la zona que se conserva en sus reservas indígenas.

Damos las gracias a campesinos, ganaderos, agricultores, sector turístco y clúster del queso por su amabilidad y atención durante estos dos días.

Si quieres saber algo más sobre esta ruta, puedes contactar con el Hotel Nalnoa Real, ellos se encargan de facilitarte toda la información y reservas o deja tu sugerencia en el apartado de comentarios.

¡Nosotros ya soñamos con volver a Guachucal y profundizar en sus reservas indígenas, su abrumadora naturaleza, sus montañas sagradas y resto de imprescindibles!

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Eva Puente

Aprendiza de todo, maestra de nada. Viajera empedernida, disléxica ocasional. Me apasiona descubrir historias y después compartirlas. ¿Te animas a acompañarme en nuestros viajes?

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