El nocturismo es una de nuestras maneras favoritas de viajar. Más pausada, más tranquila y perfecta para conectar con los lugares lejos del ruido, del calor y de las prisas.
Y nos ha sorprendido descubrir que esta forma de vivir los viajes cada vez tiene más adeptos.
Cuando la mayoría de viajeros regresan al hotel y las terrazas empiezan a vaciarse, para nosotros muchas veces comienza la mejor parte del viaje.
Eso nos pasó, por ejemplo, al visitar Gante, en Bélgica, descubrimos uno de esos lugares donde la iluminación nocturna forma parte de la experiencia.
La ciudad recibió incluso un reconocimiento internacional por su proyecto de iluminación urbana, pensado para realzar su patrimonio y hacerla más agradable durante la noche.
¿Quieres saber a qué nos referimos? Sigue leyendo ;-), seguro que tú también eres fan de esta forma de entender el viaje.

La noche transforma los lugares
Nos encanta caminar por calles silenciosas, descubrir pueblos iluminados por luces tenues, escuchar los sonidos de la naturaleza al anochecer o conducir por carreteras tranquilas con música de fondo y el cielo lleno de estrellas.
Hay lugares que cambian completamente cuando llega la noche. Ciudades aceleradas durante el día recuperan la calma al anochecer.
O pueblos donde apenas se escucha nada más allá de una conversación lejana o el sonido de unos pasos sobre el empedrado.
Carreteras secundarias donde conducir se convierte casi en un pequeño ritual de libertad. O desiertos que te muestran lo insignificante que eres bajo un cielo estrellado, como nos ocurrió en Erg Chebbi, en Marruecos.
Pero también nos fascinan las playas y los puertos cuando termina el día.
El sonido del mar en calma, las luces reflejadas en el agua o pasear junto a un puerto tranquilo pueden convertirse en algunos de los momentos más bonitos de un viaje.
Nos pasó en el puerto de Alcúdia, en Mallorca, donde la noche parecía detener el tiempo.

También sucede que, desde que vivimos en Colombia y los días son mucho más cortos, nos hemos acostumbrado a la noche y a sus ventajas.
Eso sí, tampoco nos volvamos ahora locos. Hay países y lugares donde caminar de noche puede ser inseguro, así que siempre conviene utilizar el sentido común y tomar unas precauciones básicas, igual que haríamos durante el día.
Quizás por eso el nocturismo está empezando a llamar la atención de tantos viajeros. Porque no se trata solo de salir de noche, sino de descubrir los destinos desde otra perspectiva.
Sin prisas, sin tantas multitudes y con una sensación de tranquilidad que cada vez cuesta más encontrar.

¿Qué es el nocturismo?
Aunque el término suene nuevo, el nocturismo no es más que una manera de viajar y disfrutar de los lugares cuando cae el sol.
Puede ser pasear por una ciudad iluminada, contemplar las estrellas en mitad de la naturaleza, hacer fotografía nocturna, visitar monumentos al anochecer o simplemente sentarse en silencio a escuchar la noche.
Nosotros creemos que la noche transforma completamente los lugares. Cambia la luz, cambian los sonidos y cambia incluso la manera en la que observamos lo que nos rodea.
Hay rincones, monumentos y espacios que durante el día pasan desapercibidos y que, sin embargo, al anochecer tienen algo especial.
Viajar de noche también obliga a bajar el ritmo. Y eso, en tiempos donde parece que siempre tenemos que correr de un sitio a otro, se agradece muchísimo.
Además, el nocturismo invita a quedarte más tiempo en los lugares. A dormir en pequeños alojamientos, cenar en restaurantes locales o disfrutar con más calma de la vida nocturna de pueblos y ciudades.
Y, de alguna manera, eso también ayuda a favorecer la economía local y un turismo más pausado y sostenible.

La noche también puede ser cultura
Cuando hablamos de nocturismo no nos referimos únicamente a salir de fiesta o al ocio nocturno tradicional. De hecho, muchas veces tiene mucho más que ver con pasear, observar y descubrir los lugares desde otra perspectiva.
Cada vez más ciudades organizan visitas guiadas nocturnas, rutas teatralizadas, conciertos al aire libre, cine de verano, festivales culturales o aperturas especiales de museos durante la noche.
Ahí están las famosas Noches Blancas, las Noches de los Museos o incluso monumentos históricos que abren hasta la madrugada durante determinadas épocas del año.
Y la verdad es que hay algo especial en entrar a un museo de noche, escuchar música en una plaza iluminada o descubrir una ciudad cuando el ritmo cambia por completo.
Muchas fiestas populares también encuentran su momento más mágico al anochecer.
Las celebraciones medievales, los correfocs, los Diables o ciertos espectáculos de luz adquieren una atmósfera completamente distinta cuando cae el sol.
Nosotros lo comprobamos en Cáceres durante una visita teatralizada nocturna que transformó completamente la manera de descubrir la ciudad.


Pasear de noche tiene algo especial
En los últimos años muchas personas han empezado a buscar formas diferentes de viajar. El calor extremo, las ciudades saturadas y el turismo acelerado están haciendo que cada vez apetezca más encontrar momentos de calma.
La noche ofrece precisamente eso: pasear, sentarse en una plaza tranquila o recorrer un pueblo pequeño sin prisas, cambiando completamente la experiencia del viaje.
Con el tiempo, esta forma de viajar se ha convertido en parte de nuestra identidad viajera.
También ocurre algo curioso: de noche prestamos más atención a las pequeñas cosas, a una luz encendida, a una conversación lejana, al sonido del viento o al olor de la tierra después del calor del día.

Muchos de nuestros recuerdos favoritos viajando ocurren precisamente de noche.
Astroturismo y destinos Starlight
Si hay algo que conecta perfectamente con el nocturismo es el astroturismo. Cada vez más viajeros buscan lugares donde todavía sea posible mirar al cielo y ver estrellas de verdad.
Nosotros siempre hemos sentido una atracción especial por esos lugares donde apenas existe contaminación lumínica.
Lugares donde el cielo parece muchísimo más grande y donde uno acaba sintiéndose pequeño de la mejor manera posible.
¿Conoces los destinos Starlight de España? En los últimos años han aparecido muchos espacios protegidos precisamente por la calidad de sus cielos nocturnos.
Cuando visitas uno de esos lugares entiendes perfectamente por qué tanta gente empieza a viajar buscando oscuridad, silencio y estrellas.
Porque pocas cosas nos parecen tan mágicas como detener el coche en mitad de una carretera secundaria, apagar las luces y quedarnos simplemente mirando el cielo.

Viajar de noche para escapar de las multitudes
Hay ciudades que parecen completamente distintas cuando cae el sol. Y no hablamos solo de las luces o de los monumentos iluminados, sino de la sensación que transmiten.
Durante el día muchos destinos viven a un ritmo frenético. Pero por la noche todo cambia, las calles se vacían, desaparece el ruido constante y es mucho más fácil conectar con el lugar.
Nos pasa muchísimo en pueblos pequeños donde, al anochecer, vuelve esa sensación de autenticidad que tanto buscamos cuando viajamos.

Además, en muchos sitios viajar de noche también se ha convertido en una manera de evitar las altas temperaturas y disfrutar mucho más de determinados destinos durante el verano.
La verdad es que nunca pensamos que nuestra manera de viajar pudiera considerarse una tendencia. Simplemente nos gusta la noche.
Nos gusta conducir escuchando música mientras atravesamos carreteras vacías, parar en miradores improvisados, caminar sin rumbo por ciudades tranquilas o hacer fotos nocturnas mientras casi todo el mundo duerme.
Muchas veces incluso acabamos encontrando los momentos más bonitos del viaje así, sin planearlo demasiado.
Una plaza vacía iluminada por una farola, un cielo lleno de estrellas en mitad de la nada o una conversación tranquila después de medianoche.
Y quizás por eso sentimos que el nocturismo tiene mucho que ver con aprender a mirar los lugares de otra manera.


Consejos para disfrutar del turismo nocturno
Si os apetece empezar a disfrutar más de la noche cuando viajáis, hay algunos pequeños detalles que pueden marcar la diferencia.
Intentad alejaros de las zonas con demasiada contaminación lumínica si queréis ver estrellas.
Llevad algo de abrigo aunque sea verano, porque las temperaturas pueden cambiar bastante durante la noche.
Si os gusta la fotografía nocturna, un trípode puede convertirse en vuestro mejor compañero de viaje.
También creemos que es importante perder un poco el miedo a salir cuando cae el sol.
Evidentemente hay que utilizar el sentido común, igual que durante el día, pero muchos lugares muestran precisamente su cara más tranquila y bonita por la noche.

A veces basta con caminar sin rumbo, sentarse en silencio o simplemente observar cómo cambia un lugar cuando la mayoría de personas ya se ha ido.
Quizás por eso cada vez disfrutamos más de viajar de noche. Porque hay ciudades que brillan más cuando se apagan las prisas, pueblos que recuperan el silencio al anochecer y momentos que solo existen cuando cae el sol.
Y vosotros, ¿también sois de los que disfrutan descubriendo lugares de noche?




literalmente es la mejor forma de viajar por la noche y más en los climas cálidos, se hace insoportable estar en nuevas Delhi por ejemplo al mediodía entre tanta gente y altas temperaturas. Agobiante en definitiva en esos países .
Hola Craqdi, totalmente de acuerdo. Esa es la idea de nuestro concepto de «nocturismo», que la gente empiece a disfrutar de los lugares al atardecer y anochecer, siempre teniendo en cuenta una serie de criterios. En nuestro país, España, sobre todo en verano, es la única manera de disfrutar de muchas zonas del país.
Gracias por pasarte por nuestro blog y comentar.
Saludos cordiales,
Eva