Gante en dos días, de paseo por la bella ciudad de Flandes

Gante es esa ciudad flamenca que nos sorprendió cuando creíamos que Brujas nos lo había contado todo en nuestro road trip por Bélgica. Te contamos qué ver en Gante en dos días para que descubras sus imprescindibles y algunos rincones que no aparecen en todas las guías, justo los que hacen que te enamores de ella.

Esta joya flamenca de Bélgica es de esas ciudades que parecen sacadas de un libro ilustrado, pero que te recibe con la calidez de un lugar vivido, de un lugar con alma.

Aquí el arte no solo cuelga en los museos: vive en los muros, en los puentes y en las plazas. Se respira historia, sí, pero también rebeldía, ritmo universitario, cerveza artesana y cultura viva.

En su centro histórico la Edad Media se mezcla con murales de colores, los canales reflejan historias y las plazas suenan a campanas y conversaciones.

Dos días son perfectos para saborearla sin prisas, dejar que sus torres te marquen el camino y descubrir su faceta más creativa.

Sin dudarlo, una de nuestra ciudades favoritas de Flandes por mérito propio.

"Canales de Gante iluminados al atardecer con reflejos en el agua"
Gante, una de nuestras ciudades favoritas de Europa

Cómo llegar

La forma más habitual de llegar es a través de Bruselas. Desde el aeropuerto de Bruselas-Zaventem, hay trenes directos a Gante que tardan unos 55 minutos.

Si ya estás en Bélgica, el tren es la opción más cómoda: conecta en menos de una hora con Amberes, Brujas o Lovaina.

En coche, la red de autopistas es excelente, aunque el tráfico en horas punta puede ser denso y toda la ciudad es zona de residentes, por lo que es muy complicado aparcar.

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Plaza Sint-Veerleplein en Gante, un rincón histórico junto al Castillo de los Condes
Sint-Veerleplein rincón histórico junto al Castillo de los Condes

Qué ver en Gante en 2 días

Dos días son una invitación a recorrer el centro histórico con calma, es el tiempo parfecto para sentir el rumor de sus canales y dejarse sorprender por la mezcla perfecta entre historia y vida cotidiana. ¡Esto es lo que más nos gusta de ella!

Os aseguramos que podrás descubrir sus torres centenarias, disfrutar de mercados y plazas llenas de vida, y encontrar rincones donde el pasado se asoma entre cafés y librerías.

En el primer día te espera su alma medieval; en el segundo, su lado más tranquilo y creativo. ¡Sin olvidar su gastronomía!

Así es como nosotros vivimos Gante en dos días:

Día 1 – El alma medieval a tu ritmo

El primer día es un paseo por la Gante de postales: torres que vigilan la ciudad, catedrales que guardan tesoros y canales donde se reflejan siglos de historia.

Comenzamos en el Puente de San Miguel y aquí ocurre el primer flechazo. En el momento en el que lo cruzas, sientes que la ciudad no te va a soltar (su magia en la noche es insuperable).

Las vistas a las tres torres —la de San Nicolás, el campanario (Belfort) y la catedral de San Bavón— son una postal viva, y lo mejor es que están a dos pasos unas de otras.

Iglesia de San Miguel iluminada de noche vista desde el muelle de Gante
Puente e iglesia de San Miguel por la noche ¡Pura magia!

Entrar en la catedral es imprescindible, no por obligación, sino por emoción. Allí se encuentra una de las obras maestras de la historia del arte: el Políptico del Cordero Místico, de los hermanos Van Eyck.

Verlo con tus propios ojos es como abrir una puerta al siglo XV.

Pero no por ello pierdas de vistas el resto de joyas que incluye este magnífico templo.

Detalle del Políptico del Cordero Místico de Van Eyck en la Catedral de San Bavón, Gante
Políptico del Cordero Místico en la catedral

No muy lejos, nos espera la Belfort (Patrimonio de la Humanidad) con sus 91 metros. Aquí, la vista se estira hasta donde se pierde el trazado medieval.

Subas a pie o en ascensor, las vistas merecen la subida. Si coincide con el repicar del carillón, mejor aún.

– Paseo por Graslei y Korenlei, postal de la vieja ciudad medieval

A mediodía, las orillas de los muelles Graslei y Korenlei bullen de vida.

Las casas gremiales perfectamente conservadas han dado paso a terrazas animadas repletas de turistas y locales compartiendo bancos junto al agua.

Es el lugar ideal para hacer una pausa, comer algo y simplemente observar.

Ambiente típico de Gante en el muelle Graslei, con terrazas animadas y fachadas medievales reflejadas en el canal
muelle Graslei ambiente típico de Gante

Poco a poco, los pasos nos llevan hasta el Castillo de los Condes de Flandes. El Gravensteen impone desde fuera y sorprende por dentro.

Pasear por su interior es conocer parte de la historia de nuestro propio país (España) combinada con una interesante colección de armaduras, mazmorras y tejados de piedra.

Lo mejor es la panorámica a la vieja ciudad desde la muralla.

Terminamos el día en el Patershol, antiguo barrio de artesanos, uno de los rincones más encantadores y auténticos de Gante.

Calles adoquinadas, casas de siglos pasados y una oferta gastronómica de lo más cuidada. Aquí cenamos sin prisa, con la sensación de que habíamos hecho las paces con el tiempo, el que necesitamos para disfrutar de esta bella ciudad.

El final perfecto de un intenso día es disfrutar de las imagenes de los canales y edificios gremiales iluminados.

¿Sabías que gante es una de las ciudades europeas mejor iluminadas por la noche?

Luces reflejadas en los canales del centro histórico de Gante al anochecer
Belfort y muelles de noche

Día 2 – Gante cultural, secreta y contemporánea

El segundo día, después de conocer el pasado de Gante, toca sumergirse en su alma creativa.

Foyer del Teatro de Gante con iluminación cálida y decoración elegante
Si tienes tiempo, descubre el Teatro Foyer, un must cultural en la ciudad
– Descubre los Beaterios, tesoros escondidos

Los Begijnhof son pequeños universos de calma.

En Gante hay varios, y el Gran Beaterio de Santa Isabel o el Pequeño Beaterio (Klein Begijnhof) son joyas del recogimiento urbano.

Están reconocidos como Patrimonio Mundial por la UNESCO y pasear por ellos es entrar en otro ritmo.

¡No te los pierdas!

Beaterio de Gante, Patrimonio de la Humanidad, con casas blancas y jardines tranquilos
Gran Beaterio Santa Isabel
-Museos para perderse

El MSK (Museo de Bellas Artes): desde Rubens hasta Ensor, un recorrido flamenco con luz tenue y salas silenciosas.

El SMAK (Museo de Arte Contemporáneo): justo enfrente, para el contraste perfecto. Instalaciones, rebeldía y crítica social.

Ambos están junto al Parque de la Ciudadela, perfecto para un picnic o un café entre árboles.

-Callejón del grafiti (Werregarenstraat)

Gante también late en colores. Este pasaje es como una galería urbana en constante cambio. Aquí no hay obras permanentes: lo que ves hoy puede desaparecer mañana.

Si quieres entender el pulso creativo de la ciudad, esta calle lo resume y te adentra en una Gante totalmente diferente a lo que vemos en las guías.

Arte urbano en Graffiti Street, calle de murales coloridos en Gante
La modernidad también ama a Gante
-Navegar o pedalear

Para conocer mejor Gante, puedes alquilar una bicicleta y recorrerla a través de sus carriles bici o subir a un paseo en barca desde el Boat in Ghent.

La ciudad desde el agua es otra historia.

Los canales te cuentan secretos y te impactan con miles de imágenes que parecen sacadas de un cuento.

Paseo en barco por los canales de Gante con vistas a edificios medievales
Paseo en barca por el Lys
-Tarde en Vooruit: cultura y cerveza

Terminamos el día en Vooruit, un antiguo centro obrero convertido en espacio cultural y café bohemio. Aquí se mezclan estudiantes, artistas y viajeros.

Otra de esas sorpresas de la Gante moderna que la hace única respecto a otras ciudades de Flandes.

Otras cosas para hacer en Gante

Prueba una cerveza trapense como Gentse Strop o Gruut, elaboradas en la ciudad.

El chocolate es arte aquí: visita alguna chocolatería artesanal. Y para el postre, un gofre belga crujiente, recién hecho.

Si te quedan fuerzas y algo de tiempo, visita el barrio de San Jacobo al que puedes llegar en un agradable paseo en barca desde los muelles del centro.

Famoso por sus anticuarios, brocantes y mercado de las pulgas, sobresale la magnífica iglesia de San Jacobo que da nombre al barrio.

Barrio de San Jacobo en Gante, con calles adoquinadas y ambiente bohemio
Barrio San Jacobo, el toque bohemio de Gante

Otros planes para completar tu visita:

  • Probar la mostaza de Gante en Tierenteyn-Verlent.
  • Visitar la Boekentoren de la Universidad de Gante.
  • Degustar un waterzooi tradicional.
  • La animada plaza Vrijdagmarkt es uno de los puntos de encuentro favoritos de los ganteses. Frente a la histórica explanada, la popular freiduría Jozef atrae a locales y visitantes que esperan pacientemente su turno para disfrutar de unas patatas fritas recién hechas. ¡Riquísimas!

Dónde dormir

Te sugerimos elegir un alojamiento en el centro histórico o cerca de la estación Gent-Sint-Pieters si llegas en tren. Algunas opciones con encanto:

1898 The Post: un hotel boutique con vistas de ensueño al muelle de Graslei.

B&B De Waterzooi: acogedor y cálido, junto al castillo.

Para presupuestos ajustados: Hostel Uppelink, justo al lado del canal.

Consejos prácticos

Tiempo ideal: primavera u otoño, con luz suave y menos turistas.

CityCard Gent: acceso a museos, tranvías y barcas desde 38 € (1 día) o 44 € (2 días).

Clima: lleva paraguas, incluso en verano.

Idioma: neerlandés, pero el inglés está muy extendido.

Concierto improvisado de música en la calle en Gante con ambiente festivo
Concierto improvisado en el centro histórico

Gante es la ciudad que no busca impresionar de golpe, pero lo consigue.Se cuela en tu memoria no por una sola imagen, sino por la suma de todas: el reflejo de las torres en el agua, el repicar de las campanas, el aroma de un café junto al canal, la sonrisa de un tendero en el mercado.

Cuando te marches, sabrás que no te has llevado solo fotos, sino una forma distinta de mirar la historia y un buen número de experiencias que recordarás siempre.

✨ Si te ha gustado este recorrido por Gante, quizá también quieras descubrir otras joyas de Flandes:

Porque cada ciudad flamenca guarda un capítulo distinto de una misma historia.

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Eva Puente

Aprendiza de todo, maestra de nada. Viajera empedernida, disléxica ocasional. Me apasiona descubrir historias y después compartirlas. ¿Te animas a acompañarme en nuestros viajes?

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