Cuando se habla de playas colombianas, siempre se alude a las de Cartagena de Indias, Barranquilla o Santa Marta, es decir, al Caribe colombiano. Sin embargo, en la costa del departamento de Nariño descubrimos una desconocida joya, San Andrés de Tumaco, «la Perla del Pacífico».
A unas cinco horas de Pasto, capital del departamento, encontramos una desafiante y estremecedora ciudad, de la que nunca habíamos oído hablar.
Un destino turístico inexplorado para la mayoría de colombianos e invisible para el resto del mundo aunque cuenta con aeropuerto, excelente oferta hotelera y una exquisita gastronomía,
Por ello, tras nuestra visita a esta zona, os dejamos lo más significativo sobre qué ver en Tumaco, aunque sería más realista decir qué sentir, pues este lugar merece ser explorado con los cinco sentidos.
Conozcamos un poco más al municipio más grande del departamento de Nariño.
En concreto a su isla continental, San Andrés de Tumaco, comunidad llena de historias, personas y hechos que a través del tiempo han derivado en un estilo de vida único frente a otros destinos turísticos de Colombia.

Pinceladas sobre la historia de Tumaco
Tumaco se remonta a la época precolombina, concretamente a la cultura Tumaco – La Tolita que se extendió desde la zona de Esmeraldas en Ecuador hasta la isla de Tolita y Tumaco.
Los grupos Tumaco – La Tolita conformaron sociedades con centros políticos y económicos que alcanzaron el nivel de cacicazgos.
Estos centros son la isla de La Tolita, parte de Tumaco y el área de Santiago-Cayapas (Ecuador), los cuales mantuvieron nexos culturales y económicos con otros grupos a lo largo de la Costa Pacífica…
Fuente: La Enciclopedia – Banrepcultural
Curiosamente, esta civilización llegó a ser más avanzada que la europea en algunos aspectos, como por ejemplo, la metalurgia.
Lamentablemente no queda mucho pues sus exquisitas creaciones en oro y platino fueron una llamada al saqueo por parte de arqueólogos extranjeros, así como de los propios gobiernos de Ecuador y Colombia a principios del siglo XX.
Aunque si se conservan piezas significativas en el Museo del Oro de Pasto.
La actual San Andrés de Tumaco, fecha su fundación en 1610, cuando los primeros misioneros españoles llegan a esas costas. En 1861 es nombrada ciudad.
Más del 80% de su población es de origen africano, descendientes de los esclavos utilizados como mano de obra para los cultivos de arroz, cacao, palma africana, pero sobre todo, para los núcleos mineros de la zona.
Hoy día, Tumaco es el claro exponente de su historia, una interesante mezcolanza de cultura indígena, española y africana que se aprecia, sobre todo, en su música y gastronomía.

– Leyendas de Tumaco
Tumaco cuenta con interesantes leyendas que acrecentan su misterio e interés como las de:
– La Tunda: una hermosa mujer, llamada anteriormente Tulia. Maldecida por sus pecados, Dios la transformada en una fea mujer que asesina a hombres y secuestra a los niños que no se portan bien.
–La Sirena Del Arco: una ninfa con cabeza y busto de mujer, con cuerpo de pez y cola de ave quese aparece en el famoso arco natural en la playa del Morro.
-La Perla del Pacífico: Se comenta que en Tumaco se encontró la perla catalogada más grande del mundo, de ahí que San Andrés de Tumaco tenga ese sobrenombre.
Aunque algunos aseguran que se debe a ser el segundo puerto en importancia de la costa pacífica colombiana, de parada obligartoria antes del Canal de Panamá.

¿Cómo llegar a Tumaco?
A la Perla del Pacífico se puede llegar de diferentes maneras:
- Por carretera pavimentada, conocida como Vía al mar desde la ciudad de Pasto (Distancia 300 kilómetros).
- En avión desde diferentes ciudades colombianas haciendo escala en Cali con vuelos directos diarios.
- Diferentes empresas de buses llegan a Tumaco.Tiempo aproximado de viaje: de 5 a 6 horas.
Nuestra escapada a Tumaco desde la ciudad de San Juan de Pasto, duró unas cinco horas.
Inicio: terminal de autobuses de Pasto. Desde aquí, parten autocares, busetas (furgonetas de 8 a 10 pasajeros) y taxis que puedes tomar sólo o compartido.
¿Es seguro viajar a Tumaco?
Tumaco ha sido largo tiempo estigmatizada por su reciente pasado de violencia, por su dependencia de la coca, el asislamiento oficial y su conflictividad social.
Ello ha generado una imagen poco idílica para el turismo y forma parte de su idiosincracia. No obstante, hoy día, Tumaco se perfila como uno de los destinos emergentes de Colombia.
Nuestra visita a este impactante zona fue motivada por el Festival Gastronómico Sabores del Pacífico, cuya presentación se realizó en nuestra ciudad, Pasto.
Un viaje sin percances. No obstante, aconsejamos CONTRATAR UN SEGURO DE VIAJE que te cubra cualquier problema si viajas por Colombia. (Contrata aquí tu seguro de viajes con 5% de descuento por ser lector de nuestro blog.)
¡Nosotros no viajamos sin él!

Qué ver y hacer en Tumaco en cinco días
Tumaco combina playas paradisíacas, una cultura vibrante y gastronomía exquisita. Posiblemente, el destino que más nos ha impactado, hasta el momento, de Colombia.
Esta localidad de unos 200 mil habitantes, resulta difícil de explicar como se merece, aún así, te contamos qué ver en Tumaco en cinco días a tu aire o con guía.
– Primeras impresiones
La entrada a la ciudad es ¡Brutal! Es como si hubiéramos salido de Colombia. Sin darnos cuenta nos han teletransportado a la costa del África Negra.
Imágenes vividas en Gambia regresan a la retina de Carmelo.
De repente nos envuelve una atmósfera cálida y humeda procedente de sus manglares y del Pacífico, ¡al que vemos y olemos por primera vez!
Miles de motos circulan, en un absoluto caos organizado, por sus erosionadas calles.
Las caras, los matices de colores de los tumaqueños, los sonidos, los olores, todo, absolutamente todo nos impacta.
Tumaco causa fascinación en cuanto lo pisas. Nadie queda indiferente en esta ciudad.
A pesar de las advertencias de la peligrosidad de sus calles, no hemos sufrido ningún percance ni hemos tenido sensación de inseguridad.
En toda Colombia, la mayor inseguridad que vivimos es la vinculada con el tránsito vial. ¡Aquí se conduce de locos!
Día 1. De Pasto a Tumaco
– Alojamiento en la Isla de El Morro
Una vez llegamos al terminal de transporte, tomamos un taxi con dirección al hotel San Marino donde nos alojamos durante tres noches.
Situado en el punto k21 N2-55 del Barrio 20 de Julio de la Isla de El Morro, es perdecto para disfrutar de las playas más famosas del pacífico colombiano.

Recomedación: aunque no sufrimos de nunguna picadura, mejor protégete con repelente para estar más tranquilo y solicita un hotel con aire acondicionado o ventilador, el clima aquí es tropical húmedo.
– Playa El Morro
La playa de El Morro es uno de los paisajes más llamativos del departamento de Nariño.
Ubicada en la isla de mismo nombre, se conecta a la ciudad por el Viaducto de El Morro de 350 metros de longitud.
En El Morro, ¡el espectáculo está servido!
Lugareños disfrutando de la playa, restaurantes de cocina ancestral y » chiringuitos» de los que salen músicas con claro acento a marimba, un elemento fundamental de la cultura afrocolombiana, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2010.
Esta playa es famosa por su arco natural conocido como «la Peña», desafortunadamente, la parte central se derrumbó y ya no existe el arco.
(Nota particular: el lugar nos decepcionó con acumulación de suciedad y mal olor)

Si te apetece vivir un ambiente nocturno al aire libre, El Morro, es tu lugar, sus animadas fiestas nocturnas se extienden hasta el amanecer.
Día 2. Centro urbano con guía local
El canto de los pajaros, la lluvia y los aromas que llegan de la cocina, son el despertador natural de nuestro sueño.
Tras un desayuno reparador donde probamos platos típicos como el Patacón: un plátano verde, cortado en rodajas, aplastado y frito, decidimos explorar el corazón de la perla del Pacífico.
Frente al hotel pasa la línea de transporte público urbano que lleva hasta el centro, uno de los más destartalados que hemos utilizado en nuestros viajes.
No obstante, por menos de un euro, vivimos una experiencia única.
Varias personas nos preguntan de dónde venimos (nuestra pálida piel nos delata), entablamos conversaciones mientras disfrutamos de un trayecto embriagador.
Traqueteos, barrios humildes, vistas a la Bahía de Tumaco y acentos diferentes a los escuchados hasta ahora. Un sinfín de impactos que se cuelan en nuestra retina, en la memoria y en el corazón.
Nos bajamos en el Parque de Colón, centro neurálgico que se prepara para el desfile inaugural del Festival Gastronómico Saboreando el Pacífico.

– Parque Colón
Al lado de la blaquísima catedral, accedemos al espacio público más querido por los tumaqueños, punto de encuentro para la comunidad local y los visitantes.
Popularmente conocido como el parque de las Iguanas, fue donado a la ciudad en 1855, terminando su configuración actual en 1903 por el coronel Pío Quiñones.
Lugar de importante legado patrimonial y natural por sus plantas medicinales y árboles de gran robustez como el Ficus y la Ceiba, habitat de las iguanas descendientes de «Leonor», la primera en llegar al parque, convirtiéndose en la principal atracción del centro de la ciudad.
Destaca la presencia de la estatua de la Libertad, traída de Panamá y colocada el 20 de julio de 1910 al conmemorarse los cien años del grito de la independencia de Colombia.
– Un relajado paseo en solitario
Después, nos atrevemos a dar un paseo por algunas calles contiguas, repletas de comercios y de ruidosas motos.
¡Esto forma parte de la autenticidad de esta ciudad!
A continuación nos perdemos por el barrio de palafitos, donde flota un mar de basura que nos hace entender la precaria vida de sus habitantes.
No sabemos dónde estamos, pero la fascinación por todo lo que vemos, puede más que el miedo o la imprudencia.
Pasamos un buen rato callejeando hasta que llegamos a un puerto saturado de pequeñas embarcaciones.
Finalmente salimos a una de las avenidas principales donde hemos quedado para desayunar con nuestra guía.

– Ruta con guía local
Tras el paseo en solitario conocemos a Carolina, guía al frente de la agencia local ¿Qué hacer en Tumaco?
Carolina, muy implicada con la labor social de diferentes asociaciones locales, nos lleva a visitar la Fundacion Escuela Folklórica del Pacifico Sur Tumac, lugar imprescindible que ver en Tumaco.
Fernanda Tenorio, docente y directora, explica el proyecto y nos muestra diferentes talleres de lutiers que fabrican marimbas, tambores y otros instrumentos musicales así como los de costura.
Un intenso paseo con Carolina nos entretiene hasta la hora de comer. Después regresamos al hotel. El calor y la humedad pueden con nosotros.

– Playa El Bajito
Tras el descanso, una relajante ducha de agua fría y cambio de ropa, vamos a la playa de El Bajito donde nos espera de nuevo Carolina para introducirnos en una tarde vibrante de música en vivo, buen ambiente y atardecer rosaceo.
Aquí, descubrimos una costa casi virgen, sin grandes hoteles o apartamentos que borren las infinitas playas de fina arena y cálidas aguas.



– Paseo Puente de El Morro
Este icónico puente conecta la isla El Morro con el continente. Es el lugar perfecto para disfrutar de una caminata con vistas espectaculares al Pacífico, ofreciendo una postal inolvidable.
Al final del viaducto se ubica La Cevechería El Puente. ¡Imprescindible si visitas Tumaco!
Sus platillos, cócteles, jugos y especialidades nos han dejado un sabroso sabor de boca. La mejor comida de mar de la zona, buen servicio y una panorámica espectacular.

Día 3. Festival Gastronómico Saboreando el Pacífico
La cocina tumaqueña es una explosión de sabores, influenciada por los ingredientes frescos del mar y las tradiciones afrocolombianas.
Algunos de sus afamados platos son:
- Encocado de pescado o camarón: Un delicioso guiso con coco, hierbas y mariscos frescos.
- Cazuela de mariscos: Una mezcla de mariscos en una sopa espesa con un sabor incomparable.
- Tapao de pescado: Un plato tradicional preparado con pescado, plátano y especias locales.
- Empanadas de jaiba: Crujientes y rellenas de jaiba sazonada, una delicia típica de la región.
- Arroz con coco: Acompañamiento perfecto para cualquier plato de mariscos.
También destacan el viche, una bebida ancestral afrodescendiente, los refrescantes jugos naturales de frutas tropicales y el cacao.
Todo este saber y sabor del pacífico se puede disfrutar durante cuatro días (finales de mayo a principios de junio) en el festival gastronómico «Saboreando el Pacífico» organizado por la Fundación Conociendo.
¿Dónde se realiza el festival?
La playa El Morro se convierte en el mejor escaparate de la riqueza ancestral, la innovación culinaria y el compromiso con el turismo sostenible de San Andrés de Tumaco.





Hemos pasado todo un día disfrutando de aromas, olores, sonidos, rostros, sabores, acentos… Una experiencia embriagadora que nos ha descubierto una Colombia que no sabíamos que existía.
Nos ha encantado conocer el pacífico colombiano a través de sus saberes y sabores ancestrales, creados por sabias manos de cocineras tradicionales que elaboran platillos con ingredientes km0 como los pescados, mariscos, coco y plantas de azotea.
Día 4. Ecoturismo Las Lilianas Ecolodge (Isla Boca Grande)
Amanece un nuevo día. Toca madrugar, a las 8:00 nos espera una barca en el Terminal Marítimo de Pasajeros.
Los dos últimos días en Tumaco, disfrutaremos de una una experiencia más tranquila, exclusiva y comunitaria en la Isla Bocagrande.
Sus aguas cristalinas y su arena suave hacen de este lugar un paraíso escondido.
Nos alojaremos en el Ecolodge Las Lilianas. Su responsable, Miguel Martínez, nos espera en el puerto para llevarnos hasta la isla.
Allí viviremos una experiencia de turismo comunitario, de secretos de los manglares y de cocina ancestral a cargo de su madre, la cocinera tradicional Gladys Pardo.
Para llegar a la isla es necesario tomar una lancha desde el embarque de Bocana, en un trayecto que dura entre 15 y 30 minutos, dependiendo de las condiciones del mar.
El acceso es parte de la experiencia, ya que permite disfrutar del paisaje marino y los manglares.

– La Isla de Bocagrande
Bocagrande es una isla de 8 km, rodeada por el Océano Pacífico, de playas vírgenes, arena suave y aguas tranquilas, un imprescindible que ver en Tumaco.
A diferencia de otras playas tumaqueñas, Bocagrande ofrece un ambiente sereno, ideal para quienes buscan desconectarse, relajarse y disfrutar de la naturaleza en estado puro.
Hemos dísfrutado de una escapada romántica en una cabaña ecológica rodeada de kilómetros de playas donde no te cruzas con una alma, tan sólo con grupos de aves que habitan en estos lares.
Si vienes entre julio y octubre, la zona se convierte en un punto privilegiado para observar las majestuosas ballenas jorobadas.


Bocagrande es perfecta para caminatas por la playa, observación de aves y fauna costera, especialmente en los alrededores de los manglares y para la pesca artesanal con locales.
En la isla vive una comunidad afrodescendiente que conserva tradiciones culturales, gastronómicas (como el encocado de cangrejo) y musicales.
Si tienes la oportunidad de compartir con ellos, como hemos hecho nosotros, es una forma maravillosa de conocer la autenticidad del Pacífico colombiano.
Festividades y turismo religioso en Tumaco
Tumaco no sólo es tierra de paisajes paradisíacos y rica cultura afrocolombiana, sino también un lugar espiritual.
Las festividades religiosas, cargadas de tradición y sincretismo, son momentos clave del calendario tumaqueño. Te recomendamos algunas fiestas que resultan perfectas para una escapada.
– Semana Santa en Tumaco
La Semana Santa es una de las celebraciones religiosas más importantes de la región. Su característica principal es la mezcla de ritos católicos con expresiones afrocolombianas que le dan un aire único.
Las procesiones recorren las principales calles del municipio, con figuras religiosas acompañadas de cantos tradicionales, rezos y danzas.
Es un momento solemne, pero también comunitario, donde los barrios se visten de respeto y devoción.
👉 Consejo viajero: Si visitas la localidad en estas fechas, respeta los rituales y participa como observador activo. Algunas comunidades pueden invitarte a compartir rezos, comidas o caminatas devocionales.
– Fiesta de San Andrés
Cada 30 de noviembre, Tumaco celebra a su patrón, San Andrés Apóstol, con una mezcla de fervor religioso y alegría festiva.
Esta fecha marca un hito para el pueblo tumaqueño, donde se organizan misas, procesiones marítimas por el Pacífico —con lanchas decoradas— y coloridas comparsas.
Es un momento vibrante, donde la religiosidad se mezcla con la música, la danza y la identidad local.
👉 Imperdible: La procesión acuática de San Andrés es única en Colombia. Ver cómo las embarcaciones decoradas navegan al ritmo de marimbas y tambores es una experiencia inolvidable.
«El Milagro de la Ola»
El Milagro Eucarístico de Tumaco es el único reconocido en Colombia y uno de los más impactantes en la historia de la Iglesia Católica.
Ocurrió el 31 de enero de 1906, cuando un terremoto de magnitud 8.8 generó un tsunami que amenazó con desaparecer el municipio.
Conocido como el «Milagro de la Ola» es uno de los acontecimientos religiosos más emblemáticos del Pacífico colombiano.
Este suceso, que combina elementos históricos y de fe, es considerado por muchos como una intervención divina que salvó al pueblo de una catástrofe natural.
El Carnaval del Fuego de Tumaco es una de las fiestas más vibrantes, auténticas y simbólicas del Pacífico colombiano.
Celebrado cada año entre finales de diciembre y los primeros días de enero, es una explosión de alegría, música, color, identidad afrocolombiana y resistencia cultural.
Es, además, una excelente ventana para conocer el alma festiva y espiritual de Tumaco.

Como has podido leer, hay mucho que ver en Tumaco, un destino que lo tiene todo.
Playas que hipnotizan, una cultura que se siente en cada calle y una gastronomía que te abraza desde el primer bocado.
Pero lo que más nos marcó fue su gente: amable, orgullosa de su herencia afrocolombiana, y siempre dispuesta a compartir su historia con una sonrisa.
En nuestra escapada de cinco días, encontramos mucho más qué ver en Tumaco, descubrimos un lugar lleno de vida, de ritmo, de fe y de esperanza.
Si buscas aventuras entre manglares, momentos de paz frente al mar o sumergirte en tradiciones profundas Tumaco, la perla del Pacífico, es tu destino.




Nariño, el departamento gran desconido de Colombia
Sin dudarlo, una joya escondida de Colombia que merece ser visitada. ahí seguimos descubriendo Nariño y lugares como Tumaco.
Saludos viajeros
Yo estuve en la año 2002 en el ejercicio de Colombia
Hola Luis, gracias por tu comentario, entendemos que te refieres a que visitaste Tumaco, saludos viajeros.