Después de recorrer las animadas calles de la localidad de Thuir, decidimos continuar la tarde hacia Castelnou, un pequeño pueblo medieval considerado como uno de los pueblos más bonitos de los Pirineos Orientales.
Apenas unos kilómetros separan ambas localidades, pero el trayecto parece llevarnos varios siglos atrás.
La carretera serpentea tranquilamente entre los campos del histórico territorio de Les Aspres cuando, de pronto, aparece ante nosotros una imagen que parece detenida en el tiempo.
Sobre una colina se levanta un castillo medieval y, a sus pies, un conjunto de casas de piedra agrupadas dentro de antiguas murallas.

Viajamos en invierno, en una tranquila tarde de día laboral por lo que el Castelnou que se nos presenta es muy diferente a lo que hemos visto.
No había casi nadie. Durante unos instantes tuvimos la sensación de que el tiempo se había detenido, como si fuéramos los únicos habitantes del lugar.
Y quizá fue precisamente ese silencio el que hizo que Castelnou nos pareciera aún más mágico.
No es casualidad que esta pequeña localidad del Rosellón forme parte de la asociación Les Plus Beaux Villages de France, una red que reúne a algunos de los pueblos rurales más bonitos del país.
Su objetivo es preservar su patrimonio histórico, arquitectónico y cultural.
Castelnou, uno de los pueblos más bonitos de los Pirineos Orientales
Situado en el corazón del Rosellón, entre el Mediterráneo y las primeras montañas de los Pirineos, Castelnou es uno de esos lugares donde la historia parece seguir viva.
Un castillo medieval domina la colina mientras el pequeño núcleo de casas de piedra se agrupa a sus pies dentro del antiguo recinto amurallado.
Apenas cuenta con trescientos habitantes, pero su belleza y su extraordinaria conservación lo han convertido en uno de los destinos más visitados del departamento.
Además, su cercanía con localidades como Perpignan o Thuir hace que sea una escapada perfecta para completar una ruta por los pueblos más bonitos de los Pirineos Orientales.

Un pueblo medieval con más de mil años de historia
La historia de Castelnou está profundamente ligada a su castillo.
El origen del pueblo se remonta al siglo X, cuando los vizcondes de Castelnou construyeron una fortaleza para controlar el territorio y las rutas que atravesaban la zona de Les Aspres.
A su alrededor comenzaron a levantarse casas, talleres y pequeñas construcciones que acabarían formando el núcleo medieval que hoy conocemos.
Durante la Edad Media, Castelnou fue la capital del vizcondado de Vallespir, un territorio importante dentro de la región.
Su posición estratégica hizo que el castillo fuera reforzado con murallas y torres defensivas, y durante siglos fue una pieza clave en la defensa del territorio.
Como muchos pueblos de esta zona fronteriza entre Francia y España, Castelnou también vivió épocas convulsas.
En el siglo XVI, durante los conflictos religiosos que sacudieron Europa, el pueblo fue incendiado en 1559 y sufrió importantes daños.
Con el paso del tiempo, los habitantes reconstruyeron las casas y el pueblo volvió a la vida, conservando la esencia medieval que hoy lo convierte en uno de los conjuntos históricos más bellos del Rosellón.
Pasear por Castelnou: el verdadero encanto del pueblo
No hay grandes monumentos ni largas listas de lugares que visitar, por ello, camina sin prisa y déjate sorprender por los detalles.
Las calles ascienden suavemente por la colina adaptándose al desnivel del terreno.
Muchas casas tienen varias entradas a diferentes alturas, algo muy común en los pueblos medievales construidos en pendiente.

Nada más cruzar la principal puerta del recinto amurallado aparece una pequeña plaza, de ella parten los dos ejes principales del núcleo urbano: la calle de abajo y la calle del medio.
Ambas serpentean entre casas de piedra adornadas con flores, pequeños patios interiores, galerías de arte y talleres de artesanía.
Nosotros no seguimos ningún itinerario concreto.
Preferimos perdernos por callejones tranquilos, detenernos ante una puerta antigua, descubrir una ventana llena de flores o buscar nuevas perspectivas del castillo que domina el pueblo desde lo alto.
Castelnou es pequeño y se puede recorrer en poco tiempo, pero es fácil quedarse más rato disfrutando de su atmósfera.
En invierno el pueblo parece dormido. Las puertas estan cerradas, las calles silenciosas y el castillo vigilaba desde lo alto.
Durante un momento sentimos que habíamos llegado demasiado tarde, o quizá demasiado pronto.
Y sin embargo, esa calma fue precisamente lo que hizo que el lugar nos conquistara.

El castillo de Castelnou
El castillo es el gran protagonista del paisaje.
Situado en la parte más alta de la colina, domina todo el entorno del Rosellón, ofreciendo magníficas vistas.
En días claros se puede ver el macizo del Canigó, una montaña cargada de simbolismo en la cultura catalana.
Aunque ha sufrido varias transformaciones a lo largo de los siglos, sigue siendo uno de los ejemplos más interesantes de arquitectura defensiva medieval de la región.

Las calles medievales
El pueblo es pequeño, pero cada callejón tiene algo especial.
Las calles empedradas serpentean entre casas de piedra adornadas con flores, pequeñas plazas tranquilas y talleres de artesanos que dan vida al lugar.
En muchas de estas casas se han instalado galerías de arte, tiendas de productos locales o pequeños cafés donde detenerse a tomar un aperitivo.
La iglesia de Santa María del Mercadal
A la entrada del pueblo se encuentra la iglesia de Santa María del Mercadal, un templo románico construido en el siglo XII.
Durante siglos fue el centro espiritual de la comunidad y todavía hoy forma parte esencial del conjunto histórico de Castelnou.
Muy cerca de la iglesia se encuentra el pequeño aparcamiento desde el que comienzan la mayoría de visitas al pueblo.

10 curiosidades de Castelnou que debes conocer
Es uno de los pueblos más fotografiados de los Pirineos Orientales.
El nombre Castelnou significa literalmente “castillo nuevo”.
Durante la Edad Media fue la capital del vizcondado de Vallespir.
El pueblo fue incendiado en 1559 durante las guerras de religión.
Castelnou estuvo protegido por murallas con varias torres defensivas.
Actualmente tiene menos de 400 habitantes.
En verano se celebran pequeños mercados artesanales y eventos culturales.
El castillo fue restaurado en el siglo XX tras años de abandono.
Desde el pueblo se puede ver el Canigó, montaña simbólica de Cataluña.
Su estética medieval ha servido de escenario para documentales y rodajes.

Cómo llegar a Castelnou
Castelnou se encuentra a unos 25 kilómetros de Perpignan y a apenas 10 minutos en coche de Thuir.
La mejor forma de llegar es en coche, ya que el transporte público es limitado.
Las carreteras que conducen hasta el pueblo atraviesan paisajes de viñedos y colinas mediterráneas, lo que convierte el trayecto en una pequeña excursión muy agradable dentro de cualquier ruta por los Pirineos Orientales.

Consejos para visitar Castelnou
La mejor hora para visitar Castelnou suele ser por la mañana temprano o a última hora de la tarde.
Es cuando cuando hay menos visitantes y la luz es especialmente bonita para fotografiar el pueblo.
En verano conviene evitar las horas centrales del día, ya que las calles pueden llenarse de turistas y hace bastante calor.
También es buena idea combinar la visita con una parada en Thuir o con otras localidades cercanas como la capital, Perpiñán, dentro de las rutas de Occitania.




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