Todo viaje tiene un final y nuestra ruta por la Selva Negra finalizó en su bella capital, Friburgo.
Considerada una de las ciudades más bellas de Alemania, era una oportunidad unica para conocerla y dar fin a nuestro road trip en ella.
De Baiersbronn a Friburgo, útlima día de road trip
Desde nuestro apartamento en la localidad de Baiersbronn, corazón de la Selva Negra, ponimaos fin a nuestro periplo selvanegrino.
Baiersbronn pasa desapercibida para el turismo de masas ya que no es una localidad «interesante» respecto a patrimonio o arquitectura.
Sin embargo, entre los alemanes, es uno de los destinos turísticos más atractivos.
En este pueblo existen tres restaurantes con ocho estrellas Michelin, siendo la capital de la Alta Cocina alemana.
Y no solo eso, desde Baiersbronn parten interesantes rutas de senderismo. Su paisaje es bellísimo, pues se sitúa en pleno valle.

La conjugación de arte culinario y senderismo ha derivado en el programa «Cielo del Senderismo Culinario» con atractivas propuestas gastronómicas y de naturaleza.
La oficina de información turística es una de las más modernas, bellas e interesantes de Alemania. Su innovador diseño se basa en las características y peculiaridades de la Selva Negra.
Baiersbroon ha sido nuestro «campamento base» a lo largo de los seis jornadas. Despertar cada día viendo la panorámica de este valle, ha sido un regalo.
Las mañanas se presentaban brumosas. Las nubes bajas juegaban con las típicas casas de madera y tejados rojos.
Poco a poco el sol aparecía, tímidamente y el efecto era tan hipnótico que hacia imposible apartar la mirada.

Un paseo por Baiersbronn
Visitados y descubiertos los lugares más interesantes de la zona, toca recoger y abandonar este paraíso verde alemán.
Pero antes deambulamos por el mercadillo de piezas vintage y coleccionismo que ocupa el centro de la animada localidad.
Nuestro destino para la última jornada en Alemania será Friburgo. Con mucha ilusión por delante ya que la ciudad selvanegrina estaba en nuestra agenda desde hacia tiempo.
Sin embargo, un desvío en el camino y un parón de más de una hora por un accidente provocaron un retraso en nuestra llegada a Friburgo.
Schiltach, bella localidad de cuento
La preciosa localidad de Schiltach, situada en nuestro trayecto, atrapó nuestra curiosidad y decimimos parar.
Su cautivador centro histórico, traslada a otras épocas, es como si viajáramos en el tiempo, como si acabáramos de entrar en algún cuento.
Con el tiempo justo para llegar a Friburgo, decidimos no parar, pero una interesante iglesia y una sucesión de museos a las afueras nos hicieron caer en la tentación.

El museo aserradero, Schüttesäjemuseum, está dedicado a los antiguos oficios de la localidad. Explica el aprovechamiento de los dos ríos locales para la importante industria de la madera y del cuero.
El local se nutre con una interesante colección de piezas recogidas entre los vecinos, así como de la recuperación de patrimonio arquitectónico en un profundo respeto por las tradiciones.

Realmente nos pasamos más tiempo del deseado disfrutando de estos museos y una entretenida charla con el responsable nos hizo partir con retraso.
Friburgo en unas horas
Friburgo nos esperaba y solo teníamos ese día para visitarla. La carretera hasta la ciudad seguía la norma, bellos bosques, pueblos que salpican los laterales, aserraderos.
Por fin habíamos cogido el ritmo hasta que un lamentable accidente nos tuvo parados más de una hora en medio de la nada. ¡Parecía que Friburgo nunca llegaría!

Después de reponer fuerzas en un improvisado picnic en una de las innumerables fuentes de la ciudad, comenzamos nuestro paseo por el centro histórico de Friburgo.
Imprescindible visitar la Catedral
Primera parada y obligatoria, la Catedral. ¡Uffff miras para arriba y miras y miras…, y de golpe casi con tortícolis! Ciento dieciséis metros de altura de su campanario tienen la culpa.

Sin dudarlo una de las más bellas del país.
Su ubicación es perfecta en el centro de la Plaza donde se desarrolla cada día, a excepción de los domingos, el mercado de productos locales.
Friburgo rebosa por sus cuatro costados de humor, alegría y dolce vita.
Posiblemente, ser la ciudad más calurosa de Alemania le otorga un estilo mediterráneo, de alegre vida en la calle, en sus terrazas y ambientadas plazas.
Con el tiempo justo, accedemos al interior de la catedra, obra cumbre de la ciudad, donde la explosión de colores laterales contrasta con su oscuridad. Los ojos tardan en acostumbrarse a los contrastes.
Infinitas vidrieras delicadamente trabajadas captan tu atención.

La visita a la Catedral consumió el tiempo que nos quedaba.
Tras un corto paseo por el centro, regresamos a casa. Nos esperaban muchos kilómetros hasta llegar a Barcelona.
Sin dudarlo, Friburgo ha vuelto a nuestra agenda de «pendientes». Lo que vimos nos encantó, sobre todo disfrutar de sus animadas calles y de la peculiar arquitectura de sus edificios.

La Selva Negra ha supuesto algo muy especial porque aquí iniciamos nuestro proyecto ¿Donde Vamos Eva?
¡Prometemos volver! ya que el periplo se nos hizo muy corto y necesitamos disfrutar tranquilamente de muchas de las poblaciones por las que pasamos.




Qué buena pinta tiene Braiensbronn! Desde luego, todo un descubrimiento 🙂
Hola Diana,
realmente así ha sido. Baiersbronn es un lugar para desconectar y sobre todo un buen punto de referencia para cualquier ruta por la Selva Negra!
Saludos
¡Qué bonito! Cuando fuimos a Friburgo llovía, y no disfrutamos ni apreciamos para nada la ciudad 🙁 La tenemos en nuestra lista de «a repetir».
Es cierto tu comentario de que hay lugares que no son «turísticamente atractivos» por determinados motivos, pero sentarse a tomar una cerveza o lo que sea en cualquier pueblito perdido de la Selva Negra, tiene muchísimo atractivo.
¡Me ha gustado mucho tu post!
Gracias Ana,
La verdad que la lluvia desluce bastante un lugar cuando se viaja, pero a veces hay que sacarle el lado positivo ;-). Nosotros llegamos demasiado tarde y por ello tenemos que volver a disfrutarla con calma!.
Gracias por pasarte por el blog y por tu comentario.
¡Saludos!
Preciosa la ciudad de Friburgo y toda la selva negra. Me guardo estos posts, porque sería un posible viaje a realizar.
Pues si Jordi. Un recorrido interesante y a tener en cuenta. Si vas, no dudes en preguntarme.
Saludos!