Una de las grandes sorpresas de nuestro paso por la Feria Internacional de Turismo de Madrid fue descubrir la Red de Pueblos Gastronómicos de España.
En medio del ruido, los grandes stands y los destinos que compiten por llamar la atención, a veces FITUR también regala pequeños tesoros.
Proyectos que no llegan con fuegos artificiales, sino con una historia bien contada, una filosofía clara y con algo que a nosotros nos toca directamente el corazón: viajar despacio, saborear producto km0, escuchar y dejarse llevar.
Un proyecto que une dos lenguajes universales: el del viaje y el de la mesa. Pero no desde el lujo ni la sofisticación impostada, sino desde la cocina que nace en las casas, en las huertas, en los hornos de leña, en las recetas heredadas y en las sobremesas largas.
Y aunque nosotros somos de condición vegetariana, hemos encontrado verdaderas delicias que colman nuestras expectativas en estos pueblos. Porque no solo de carne vive el ser humano 😉
¿Te imaginas hacer una escapada donde el principal atractivo sea sentarte a la mesa y dejarte contar un territorio a través de sus platos?

Qué es la Red de Pueblos Gastronómicos de España
La Red de Pueblos Gastronómicos de España es una iniciativa que reúne a destinos donde el turismo y la gastronomía conviven de forma natural, auténtica y profundamente ligada al territorio.
Pueblos donde el producto local es protagonista, donde las recetas pasan de generación en generación y donde el visitante no solo llega a ver, sino también a probar, oler, escuchar y compartir.
Su objetivo es crear un mapa vivo de pueblos con alma donde comer bien sea solo el principio del viaje.
La Red propone recorrer España descubriendo pueblos que conservan su identidad, su despensa y su forma de entender la vida. Lugares donde comer bien no es una moda, sino una costumbre.
De manera simbólica, el viaje está acompañado por Fogón y Candela, dos personajes que representan el fuego lento, la cocina encendida y esa hospitalidad que todavía se respira en tantos rincones del país.

Pueblos que ya forman parte de la Red
La Red ya conecta pueblos de norte a sur y de costa a interior. Algunos los conocemos, otros están en nuestra lista de futuros viajes, y todos comparten algo que para nosotros es esencial: autenticidad.
Pero, ¿qué pueblos forman parte de esta red gastronómica?
Andalucía
– Aracena (Huelva)
Aracena es tierra de encinas, de caminos verdes y de cocinas que huelen a guiso desde primera hora.
Aquí el cerdo ibérico forma parte del paisaje y del carácter, pero también las setas, los quesos artesanos, los potajes y los dulces tradicionales.
Pasear por Aracena es hacerlo entre tabernas donde aún se cocina despacio. El plato que mejor resume su esencia son las carrilleras ibéricas al vino tinto: melosas, profundas y honestas.

–Alhaurín el Grande (Málaga)
Blanco, serrano y agrícola. Alhaurín el Grande conserva una cocina humilde y profundamente ligada a su huerta. Las sopas cachorreñas, elaboradas con pan, ajo, naranja amarga y bacalao, resumen a la perfección su recetario tradicional.
–Baena (Córdoba)
Hablar de Baena es hablar de aceite de oliva virgen extra. Su cocina es luminosa, vegetal y mediterránea. El salmorejo baenense con berenjena frita es una auténtica declaración de amor al producto.

Castilla La Mancha
–Alcázar de San Juan (Ciudad Real)
Molinos, referencias cervantinas y una cocina que nace del campo manchego. Alcázar es tapeo, conversación y recetas de toda la vida. Los duelos y quebrantos siguen contando la historia de La Mancha plato a plato.
–Sigüenza (Guadalajara)
Sigüenza es piedra, historia y mesas de madera. Un lugar donde apetece sentarse sin mirar el reloj.
Su cocina es castellana, contundente y reconfortante. Las migas alcarreñas con torreznos hablan de campo, de invierno y de tradición, de esa cocina humilde que sigue siendo un tesoro.

Extremadura
–Almendralejo (Badajoz)
Corazón de Tierra de Barros, Almendralejo es vino, cava y tradición gastronómica extremeña. Las migas extremeñas, acompañadas de chorizo, panceta o pimientos, son un símbolo de su cocina popular, honesta y sabrosa.

–Llerena (Badajoz)
Histórica, monumental y profundamente gastronómica. En Llerena brillan los productos del cerdo ibérico, los quesos y la repostería conventual.
El solomillo ibérico al ajo o en salsa es uno de esos platos que resumen su identidad.
Otros pueblos de la red
–San Cristóbal de La Laguna (Tenerife)
Patrimonio histórico y una de las cocinas más identitarias del país. Las papas arrugadas con mojo picón son sencillas, adictivas y universales. Un plato que sabe a Canarias.

–Riaza (Segovia)
Riaza es plaza porticada, vida tranquila y hornos encendidos. Aquí el asado no es reclamo turístico: es cultura. El cordero asado en horno de leña, con piel crujiente y carne jugosa, es una experiencia que va mucho más allá de comer.
-Cangas del Narcea (Asturias)
Montaña, bosque, vino propio y cocina de cuchara. Cangas del Narcea es uno de esos lugares donde el frío se combate desde la mesa. El caldo de berzas reconforta y define el carácter de esta tierra.
–Mora de Rubielos (Teruel)
Entre murallas medievales y paisajes de sierra, Mora de Rubielos conserva una cocina contundente y de montaña.
El ternasco de Aragón asado o guisado es uno de sus grandes orgullos, acompañado de migas, embutidos artesanos y guisos que reconfortan cuerpo y alma.
Sin olvidar sus afamados paltos acompañados de trufa negra.

¿No os parece interesante esta iniciativa? Nosotros ya somos fans declarados de estas propuestas.
Primeras GastroRutas de la red
Una de las grandes virtudes de la Red de los pueblos gastronómicos de España es que permite diseñar viajes a medida, combinando pueblos cercanos y creando escapadas donde el hilo conductor sea el sabor.
De momento, por el número de localidades implicadas, la iniciativa cuenta con pequeñas rutas definidas:
Ruta gastronómica por Andalucía
Aracena – Baena – Alhaurín el Grande.
Una ruta entre sierras y olivares, perfecta para descubrir jamón ibérico, aceite de oliva virgen extra y cocina tradicional andaluza.
Ruta gastronómica por Castilla
Alcázar de San Juan – Sigüenza – Riaza.
Molinos, ciudades medievales y hornos de leña. Una ruta ideal para los amantes de la cocina castellana y los pueblos con historia.
Ruta gastronómica por Extremadura
Almendralejo – Llerena.
Vinos, ibéricos y cocina popular extremeña en un recorrido corto pero intenso, perfecto para un fin de semana largo.
Todas están pensadas para viajar sin prisas, dedicando tiempo a pasear, sentarse a comer y dejar que el lugar marque el ritmo.

Nosotros creemos en este tipo de proyectos porque apuestan por pueblos pequeños. Protege recetas, oficios y productos. Y entiende el turismo como una herramienta para cuidar el territorio.
Además, se asemeja a nuestra forma de entender los viajes por los pueblos de España.
Porqué viajar por los pueblos gastronómicos de España
Viajar por pueblos gastronómicos de España es una invitación a bajar revoluciones, a hacerlo de manera responsable, a elegir alojamientos pequeños y familiares, donde el trato sigue siendo cercano.
Es sentarse en restaurantes de pueblo sin obsesionarse con rankings, preguntar qué plato hacen hoy y no solo qué pone en la carta.
Es comprar en mercados, panaderías y tiendas locales. Llevarte un queso, un vino o un aceite es también llevarte un pedacito del lugar.
Siempre que sea posible, viaja fuera de temporada. No solo disfrutarás más, también contribuirás a un turismo más sostenible.
Y sobre todo, deja hueco para la improvisación. Muchas veces los mejores platos no están planificados.
La Red de Pueblos Gastronómicos de España no es una lista cerrada. Es un camino abierto, un viaje que acabamos de empezar y que tenemos muchas ganas de recorrer, plato a plato, pueblo a pueblo.
Nota de autor: agradecemos a Grupo RV Edipress la invitación para conocer este proyecto, así como el uso de las fotos incluidas en este artículo.




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