¿Eres de los que sigue creyendo que Barcelona sólo merece la pena por su ciudad? Déjate sorprender por lo que te vamos a contar.
Muy cerca de la gran capital catalana existe un territorio donde geología, historia y gastronomía se combinan de forma sorprendente: el Geoparque de la Cataluña Central.
Un espacio de más de 1.000 km² situado en buena parte de la comarca del Bages, una auténtica joya natural que guarda la memoria de un antiguo mar interior que existió hace más de 40 millones de años.
Recorrer este geoparque permite descubrir pueblos que aún conservan la esencia de la Cataluña rural a pocos kilómetros de la gran metrópoli.
Y cuando lo descubres por primera vez no puedes evitar preguntarte: ¿dónde habíamos estado todo este tiempo?
Este territorio forma parte de los geoparques de España reconocidos por la UNESCO.
La provincia de Barcelona, más allá de su maravillosa Ciudad Condal, de su famosa costa y del legado de Gaudí, esconde también una sorprendente colección de paisajes naturales.
Nosotros hemos tenido la suerte de recorrer muchos de ellos: el Montseny, el Garraf o el Delta del Llobregat.
En este artículo os proponemos una ruta de tres días por el Geoparque de la Cataluña Central, un territorio donde conviven algunos de los paisajes más extraordinarios de la Barcelona interior.
¿Te vienes a descubrirlos?

Qué ver en el Geoparque de la Cataluña Central
El Geoparque Mundial UNESCO de la Cataluña Central reúne una gran variedad de paisajes y lugares de interés repartidos por la comarca del Bages, algo que muy pocos conocen y que menos visitan.
Entre sus enclaves más conocidos destacan la montaña de Montserrat, la espectacular Montaña de Sal de Cardona o la ciudad histórica de Manresa.
La ruta que os proponemos pasa por algunos de los pueblos más bonitos del Bages, donde el paisaje rural y el patrimonio histórico siguen muy presentes.
Además, entre bosques de pino mediterráneo y tranquilas carreteras secundarias sobreviven paisajes de viñedos vinculados a la Denominación de Origen Pla de Bages.
A todo ello se suman numerosos senderos, antiguas construcciones de piedra seca y pequeños pueblos rurales que permiten descubrir el territorio con calma.

Qué hace especial al Geoparque de la Cataluña Central
El Geoparque Mundial UNESCO de la Cataluña Central forma parte de la red de geoparques de la UNESCO, territorios donde el patrimonio geológico tiene un valor excepcional.
El paisaje actual se formó a partir de un antiguo mar que ocupaba esta zona hace millones de años.
Con el paso del tiempo, los movimientos tectónicos y la erosión transformaron ese fondo marino en un mosaico de montañas, valles y formaciones geológicas singulares.
Uno de los ejemplos más llamativos es la Montaña de Sal de Cardona, un enorme domo salino visible desde varios kilómetros de distancia.
Pero el valor del territorio no es únicamente geológico: la agricultura, la viticultura y la arquitectura rural han ido modelando un paisaje cultural que forma parte de la identidad del Bages.
Además, una de las grandes ventajas de este geoparque es que se encuentra a poca distancia de la Ciudad Condal, lo que lo convierte en un geoparque perfecto para una excursión cerca de Barcelona.
Si te interesa descubrir otros territorios geológicos de España, te invitamos a conocer el Geoparque de Las Loras, situado entre Burgos y Palencia o el Geoparque Villuercas Ibores Jara en Cáceres.
Nosotros ya hemos caído rendidos antes ellos, y ya tenemos apuntados algunos más en nuestra agenda viajera.

Un territorio modelado por la geología y por las personas
La relación entre la tierra y los habitantes de esta zona se percibe en numerosos elementos del paisaje. Uno de los más característicos es la piedra seca.
Esta técnica tradicional consiste en encajar piedras sin utilizar mortero para construir muros, barracas o antiguas estructuras vinculadas al cultivo de la vid y el pastoreo.
Estas pequeñas construcciones aparecen dispersas entre viñedos, caminos rurales y antiguos campos de cultivo, formando parte del paisaje tradicional del Bages.
Este conocimiento ancestral fue reconocido en 2018 cuando el arte de la piedra seca fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Cómo recorrer el Geoparque de la Cataluña Central
Este geoparque es de fácil acceso, pues a diferencia de otros territorios geológicos más remotos, el paisaje convive con una red de comunicaciones muy cómoda.
Desde Barcelona se tarda aproximadamente una hora en llegar a muchos de los puntos clave del geoparque.
Esto permite organizar escapadas de uno o de varios días, en función de tus ganas de aventura.
La forma más cómoda de visitarlo es en coche, enlazando los distintos paisajes del Bages a través de carreteras locales.
A un buen número de lugares puedes llegar en transporte público, es el caso de la montaña de Montserrat, conectada con Barcelona mediante los trenes de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya.
La ciudad de Manresa, corazón urbano del geoparque, también cuenta con conexiones ferroviarias tanto con FGC como con RENFE.
Muchos de los principales puntos del geoparque cuentan también con conexiones en bus o tren.
Tú decides si haces una ruta más sostenible en transporte público o prefieres la comodidad del coche, moto o autocaravana.

Ruta de 3 días por el Geoparque de la Cataluña Central
El territorio del Geoparque es amplio y con numerosas posibilidades, pero una escapada de dos o tres días nos permite descubrir algunos de sus paisajes más representativos.
La siguiente propuesta combina naturaleza, patrimonio histórico y gastronomía, tres de los pilares que definen este territorio.
Día 1. Montserrat, puerta de entrada al Geoparque
La ruta comienza en la localidad de Monistrol de Montserrat, desde donde se aprecian las formas redondeadas, las agujas y paredes de conglomerado de la montaña.
Todo ello crea un paisaje único que refleja la historia geológica del territorio.
Hace millones de años, Montserrat fue un gran delta, ¡como lo oyes! Aquí estaba el final de un desaparecido río que recorría media Europa.
Lo que vemos hoy es fruto de la erosión que ha esculpido lentamente estas formaciones hasta crear una montaña única.

En ella se encuentra el histórico monasterio benedictino, situado a más de 700 metros de altura, uno de los principales centros de peregrinación de Cataluña.
Alrededor del macizo parten numerosos senderos que conducen a ermitas, miradores y pequeños espacios naturales que invitan a recorrer el entorno con calma.
Descubre algunos de esos senderos en nuestro artículo sobre la ruta de las ermitas románicas de Montserrat, un itinerario que permite explorar algunos de los paisajes más tranquilos de la montaña mágica.
Además, los pueblos que rodean el macizo, como Collbató, conservan ese aire tranquilo de las localidades que viven a la sombra de la montaña.
La jornada puede completarse con una buena comida en alguno de los restaurantes de la zona.


Día 2. Manresa y Cardona, historia y paisaje mineral
El segundo día de la ruta puede dedicarse a descubrir dos lugares fundamentales para entender la historia del Bages: Cardona y Manresa.
Comenzamos la jornada en Manresa, una ciudad que a menudo pasa desapercibida para muchos viajeros pero que guarda un patrimonio sorprendente.
Situada en el corazón del Bages, Manresa ha sido durante siglos un importante centro comercial y cultural.
Su casco histórico conserva un magnífico legado que recuerda el importante papel de la ciudad en diferentes etapas de la historia catalana.

La Basílica de la Seu es uno de sus grandes símbolos y un magnífico ejemplo del gótico catalán.
A pocos kilómetros, la localidad de Cardona, presume de castillo y de uno de los paisajes geológicos más sorprendentes de Cataluña: la Montaña de Sal.
Esta enorme formación salina, visible desde varios kilómetros de distancia, es el resultado de la evaporación del antiguo mar que cubría la región hace millones de años.
Durante siglos, la explotación de esta sal convirtió a Cardona en uno de los enclaves económicos más importantes del interior de Cataluña.
Hoy es posible visitar el antiguo complejo minero y recorrer galerías excavadas en la montaña que muestran cómo se formaron estos espectaculares depósitos minerales.

Día 3. Mura, viñedos del Bages y paisaje de piedra seca
Si Montserrat y la Montaña de Sal, representan el paisaje más icónico del Geoparque, el Parc Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac muestra su lado más rural.
Aquí, paseamos por colinas cubiertas de bosque mediterráneo, por caminos que atraviesan antiguas masías y pequeños pueblos que parecen suspendidos en el tiempo.
Uno de los lugares más especiales es Mura, considerado uno de los pueblos con más encanto de Barcelona.
Su origen medieval se percibe en las calles estrechas, las casas de piedra y las pequeñas plazas.

Desde el pueblo parten varias rutas que permiten descubrir uno de los paisajes culturales más curiosos del geoparque: las construcciones de piedra seca.
Barracas, muros y antiguas tinas de vino aparecen dispersas entre bosques y antiguos viñedos, que desaparecieron con la plaga de la filoxera.
La mayoría, construidas entre finales del XVIII al XIX, se utilizaban para elaborar vino en el campo, cuando el cultivo de la vid era el rey.
Hoy día esta tradición vitivinícola ha cobrado fuerza gracias al trabajo de la DO Pla de Bages, que ha recuperado variedades autóctonas y antiguas bodegas de la comarca.
Terminar la ruta del Geoparque de la Cataluña Central con una visita a una bodega local es el mejor cierre para entender cómo la geología, el clima y el trabajo humano han moldeado este fascinante y desconocido paisaje.

Gastronomía del Bages: cuando el territorio también se saborea
El Geoparque de la Cataluña Central no se entiende solo desde la geología. Los cultivos, la arquitectura rural, las rutas históricas o la tradición vinícola forman parte de una identidad muy marcada.
La comarca del Bages, en el centro del geoparque, es un buen ejemplo de ello.
Durante siglos fue una importante zona productora de vino y todavía conserva numerosas construcciones de piedra seca vinculadas al cultivo de la vid.
Hoy, las rutas del vino de la DO Pla de Bages descubren esta tradición a través de bodegas y paisajes de viñedo.
Se le suma una gastronomía local de profundas raíces tradicionales con productos de proximidad.
Destacan los quesos y embutidos que puedes encontrar en los mercados semanales y en charcuterías y queserías de muchos pueblos de la zona.
Todo ello convierte el geoparque en un destino perfecto para quienes buscan naturaleza, cultura y buena mesa en un mismo viaje.

Un ruta slow travel en Barcelona
El Geoparque Mundial UNESCO de la Cataluña Central sólo se disfruta si no tienes prisa.
Es un destino perfecto para caminar por senderos rurales, descubrir pueblos históricos y recorrer paisajes donde naturaleza y tradición siguen profundamente conectadas.

Si te interesa seguir explorando territorios donde la geología marca el carácter del paisaje, también puedes descubrir otros lugares sorprendentes como Geoparque de Las Loras, entre Burgos y Palencia, o el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara, en Cáceres.
Además de rutas viajeras por la zona como la ruta camper por Cataluña o la ruta en moto por algunos espacios increíbles de la provincia.




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