En esta ocasión, dedicamos un día a descubrir qué ver en Cariñena.
Llegamos hasta aquí durante nuestra escapada de tres días por la Ruta del Vino Campo de Cariñena en la provincia de Zaragoza.
Cariñena es una de esas localidades cuyo nombre resulta familiar incluso antes de haberla visitado.
El vino ha llevado el nombre de esta ciudad zaragozana mucho más allá de las fronteras de Aragón.
Pero durante nuestro viaje descubrimos que hay bastante más que bodegas y viñedos.
Cariñena conserva patrimonio medieval y religioso, espacios vinculados a su historia vitivinícola y una gastronomía estrechamente relacionada con los productos aragoneses.
Además, es una buena base para acercarse a otros lugares del entorno, como Fuendetodos, localidad natal de Francisco de Goya.

En esta guía reunimos los lugares visitados en Cariñena, nuestra experiencia y algunas ideas para completar una escapada por el Campo de Cariñena.
Qué ver en Cariñena
Cariñena se recorre fácilmente a pie y buena parte de sus lugares de interés se concentran en el centro de la localidad.
Nosotros la conocimos acompañados por una guía de la oficina de turismo. La experiencia nos permitió entrar en algunos edificios y comprender mejor la relación de la ciudad con el vino.
Nuestro recorrido combinó patrimonio, historia y cultura vitivinícola.
A continuación te contamos qué ver en Cariñena a partir de nuestra experiencia, siguiendo aproximadamente el recorrido que hicimos por la ciudad.
Centro de Interpretación del Ferrocarril
Nuestra primera parada fue el Centro de Interpretación del Ferrocarril de la Comarca Campo de Cariñena, instalado en el antiguo muelle de mercancías de la estación.
Su historia está estrechamente ligada al vino.
En 1887 se inauguró el ferrocarril de vía estrecha entre Cariñena y Zaragoza, que permitió mejorar el transporte de la producción vinícola de la comarca hacia otros mercados.
El centro reúne documentos, fotografías y piezas relacionadas con la historia ferroviaria del territorio.
Entre ellas destaca un antiguo vagón utilizado para el transporte de vino, además de una colección de modelismo ferroviario.

A nosotros nos resultó especialmente interesante pues permite comprender otra parte de la historia de la ciudad.
El vino no solo transformó su paisaje y su economía, también condicionó el desarrollo de sus comunicaciones.
Paseo del Vino y Portal del Centenario
Otro lugar que ver en Cariñena es el Paseo del Vino o Paseo del Centenario donde se ubica uno de los elementos más curiosos de la ciudad.
En su suelo, descubrimos las huellas de diferentes personalidades vinculadas a la cultura, el cine o la música.
Todas ellas visitaron Cariñena con motivo de la Fiesta de la Vendimia.
En el mismo paseo se encuentra el Portal del Centenario.
Obra del escultor aragonés Florencio de Pedro realizada en 2009 para conmemorar los cien años de la concesión a Cariñena del título de ciudad.
Su diseño contemporáneo contrasta con el entorno y se ha convertido en uno de los elementos más reconocibles de esta entrada al centro urbano.


Casa de la Viña y el Vino
La Casa de la Viña y el Vino es uno de los edificios que mejor explican la relación de Cariñena con su tradición vitivinícola.
El inmueble, ejemplo de arquitectura industrial vinculada al vino, alberga diferentes espacios relacionados con la Denominación de Origen Cariñena y su historia.
En el Museo del Vino, conocimos la evolución de la viticultura en la comarca y algunos de los elementos utilizados para elaborar y conservar el vino.
Uno de los espacios que más nos llamó la atención fue la enoteca subterránea, instalada aprovechando antiguos depósitos de la bodega.
Una buena muestra de cómo parte del patrimonio vinícola de Cariñena ha encontrado nuevos usos sin perder su memoria.

Torreón de las Monjas y antiguas murallas
El Torreón de las Monjas es uno de los principales vestigios del pasado medieval de Cariñena y uno de los elementos más reconocibles de su patrimonio.
Formaba parte del antiguo recinto defensivo de la localidad y es uno de los pocos testimonios que quedan de aquellas murallas. Su nombre recuerda el convento que estuvo situado en esta zona de la ciudad.
Nosotros pudimos conocer también su interior durante la visita guiada.
Sus diferentes niveles permiten acercarse a una etapa de la historia de Cariñena de la que apenas quedan restos visibles en el trazado urbano actual.
Después continuamos hacia el centro por la calle de las Monjas.

Casonas y edificios notables
Paseando hacia el centro encontramos varias casonas tradicionales que recuerdan la importancia del vino en la economía y en la vida cotidiana de Cariñena.
Uno de los detalles que más nos llamó la atención fueron los pequeños respiraderos situados en la parte baja de algunas fachadas.
Estas aberturas ventilaban los espacios subterráneos de las viviendas, utilizados antiguamente como bodegas particulares.
Son detalles fáciles de pasar por alto cuando recorres la ciudad por tu cuenta, pero ayudan a entender hasta qué punto la cultura del vino forma parte de la arquitectura y de la historia de Cariñena.

Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora
La iglesia de la Asunción de Nuestra Señora es uno de los edificios que más presencia tiene en el perfil urbano de Cariñena. Su tamaño y la robustez de sus muros hicieron que nuestra primera impresión fuera casi la de estar ante una fortaleza.
El templo actual se levantó sobre la antigua Colegiata de Santa María, destruida durante los conflictos que afectaron a la ciudad.
El edificio reúne elementos de diferentes épocas y estilos y constituye una de las principales referencias del patrimonio religioso de Cariñena.
Su volumen sobresale entre los tejados y puede distinguirse desde distintos puntos del entorno.
Pastelería Manuel Segura
Entre visita y visita hicimos una parada gastronómica en Pastelería Manuel Segura, donde probamos los Moscatelicos.
Estos dulces están inspirados en el vino moscatel y encajan perfectamente en una ciudad donde la cultura del vino aparece incluso cuando entramos en una pastelería.
Nosotros aprovechamos la parada para recuperar fuerzas y, como suele ocurrir en estos casos, salimos con algo más de lo que habíamos pensado comprar. 😄

Plaza de España, Ayuntamiento y Fuente de la Mora
La plaza de España concentra algunos de los lugares más representativos que ver en Cariñena.
Aquí se encuentran el Ayuntamiento y la Fuente de la Mora, estrechamente ligada a la tradición vitivinícola de la ciudad.
El Ayuntamiento ocupa una casa consistorial de estilo aragonés construida en el siglo XVI.
En su interior, destacan el artesonado, las vidrieras y la sala de plenos, además de las vistas sobre la plaza.
Frente al edificio se encuentra la Fuente de la Mora, protagonista de uno de los momentos más conocidos de la Fiesta de la Vendimia: durante la celebración, de sus caños brota vino en lugar de agua.
Esta tradición recuerda la llegada de Felipe II a Cariñena en 1585, cuando la ciudad recibió al monarca haciendo brotar vino de sus fuentes.
Más allá de la curiosidad, la fuente simboliza perfectamente el vínculo de Cariñena con el vino y se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la ciudad.

Calle Mayor de Cariñena
La calle Mayor es una de las principales arterias del centro de Cariñena.
Durante nuestro paseo encontramos bares, comercios y establecimientos vinculados a la gastronomía y al vino, pero también uno de los lugares que más nos sorprendieron de toda la visita.
Y lo curioso es que resulta muy fácil pasar por delante sin darse cuenta. Nosotros probablemente lo habríamos hecho si no hubiéramos recorrido la ciudad acompañados por nuestra guía.
Iglesia de Santiago
Tras una puerta discreta, prácticamente integrada en los bajos de un edificio, se esconde la iglesia de Santiago.
El contraste entre el exterior y lo que encontramos al entrar fue tal que tuvimos la sensación de haber cambiado de época en cuestión de segundos.
Según explica nuestra guía, el templo está relacionado con la antigua comunidad judía de Cariñena.

La información patrimonial del Ayuntamiento sitúa aquí una antigua sinagoga del siglo XIII, mientras que la iglesia presenta una estructura de gótico levantino de comienzos del siglo XIV.
Más allá de fechas y estilos arquitectónicos, lo que recordamos especialmente es la sorpresa de encontrar un espacio así en un lugar donde jamás habríamos imaginado que estaba.
Para nosotros es una de las joyas ocultas de Cariñena.
Bodega Ignacio Marín
Nuestra visita guiada por Cariñena continuó en Bodegas Ignacio Marín, una bodega familiar fundada en 1903 y vinculada durante varias generaciones a la elaboración de vino en la Denominación de Origen Cariñena.
La bodega, situada en el centro de Cariñena, conserva buena parte de la historia de la familia y de su relación con el vino.
Durante el recorrido nos llamaron especialmente la atención su cúpula y la singular escalera de caracol, además de los diferentes espacios relacionados con la elaboración y conservación del vino.
La visita continuó después en las nuevas instalaciones de Bodegas Ignacio Marín, situadas a las afueras de Cariñena.
Allí conocimos la parte más moderna de la bodega y terminamos el recorrido con una degustación de sus vinos.
El contraste entre ambos espacios nos permitió ver en una misma visita dos caras de la vitivinicultura de Cariñena: la historia de una bodega familiar centenaria y su evolución hacia unas instalaciones adaptadas a la producción actual.
Dónde dormir en Cariñena
Durante nuestra escapada nos alojamos en el Hotel del Vino, una opción que recomendamos por su comodidad y su buena ubicación para recorrer Cariñena y continuar la ruta por la comarca.
El hotel cuenta con restaurante y aparcamiento, algo especialmente práctico si estás haciendo una ruta en coche por el Campo de Cariñena.

Dónde comer en Cariñena
La gastronomía también formó parte de nuestro viaje por Cariñena.
Durante tres días tuvimos ocasión de probar diferentes restaurantes y estilos de cocina, desde propuestas más elaboradas hasta tapas y platos tradicionales.
Estos fueron los lugares que conocimos durante nuestra estancia.
Restaurante La Rebotica
En La Rebotica disfrutamos de una de las comidas más completas del viaje.
Su propuesta combina cocina aragonesa con elaboraciones más actuales y, como no podía ser de otra manera estando en Cariñena, el vino tuvo también un papel protagonista en la mesa.

Nosotros probamos un menú degustación que nos permitió descubrir diferentes platos y productos de la zona.
Fue una de esas comidas que encajan perfectamente en un viaje enoturístico: gastronomía y vino compartiendo protagonismo.
La Cantina y Vinoteca La Mazuela
Otra de nuestras paradas gastronómicas fue La Cantina, donde disfrutamos de un ambiente más informal y de una propuesta basada en tapas y platos para compartir.
También conocimos La Mazuela, una vinoteca en la que el vino vuelve a convertirse en el hilo conductor.
Dos opciones diferentes que nos permitieron comprobar que en Cariñena la cultura vitivinícola no termina cuando sales de las bodegas.

Asador Bako
Nuestra experiencia gastronómica se completó en Asador Bako, donde encontramos una cocina más tradicional, con especial protagonismo de las carnes y los platos elaborados a la brasa.
Después de varios días entre viñedos, bodegas, patrimonio y copas de vino, fue otra buena manera de cerrar nuestro recorrido gastronómico por Cariñena y la ruta del Vino de las Piedras.

Bodega Care, una visita cerca de Cariñena
A pocos kilómetros de Cariñena se encuentra Bodegas Care, otra de las visitas que realizamos durante nuestro viaje por la comarca.
Allí conocimos la bodega y sus instalaciones, recorrimos los espacios dedicados a la elaboración del vino y terminamos la visita con una cata.
Nuestra experiencia incluyó además un maridaje y una comida, convirtiéndose en una de las jornadas más completas de nuestra escapada.
Si te interesa especialmente el enoturismo, puedes completar esta visita con nuestro recorrido por la Ruta del Vino Campo de Cariñena, donde contamos nuestra experiencia por este territorio de viñedos, bodegas y pequeños pueblos.

Dónde está Cariñena y cómo llegar
Cariñena se encuentra en la provincia de Zaragoza, en Aragón, a unos 45 kilómetros al sur de la capital aragonesa.
Es la cabecera de la comarca Campo de Cariñena y una buena base para recorrer este territorio conocido especialmente por su tradición vitivinícola.
Desde Zaragoza se llega fácilmente por carretera, por lo que el coche resulta una opción muy cómoda.
Si, además de visitar la ciudad, quieres recorrer los pueblos, bodegas y paisajes de la Ruta del Vino Campo de Cariñena.
Si viajas en autocaravana, Cariñena dispone de un área municipal gratuita para autocaravanas en la calle del Carmen, próxima al Centro de Interpretación del Ferrocarril.
Cuenta con plazas de estacionamiento, toma de agua y zona para el vaciado de aguas grises y negras.
Nosotros recomendamos dedicar al menos unas horas a recorrer tranquilamente el centro antes de continuar la ruta por la comarca.
Nota de autora: Este viaje formó parte de un premio obtenido a través de Rutas del Vino de España. Elegimos la Ruta del Vino Campo de Cariñena para disfrutar de la experiencia y conocer el territorio. Como siempre, lo que contamos en este artículo refleja nuestro viaje y nuestras propias impresiones.




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