Las Termales de Tajumbina, escondidas entre montañas del norte de Nariño, son el corazón ardiente de La Cruz, un municipio donde la naturaleza, la historia y la hospitalidad rural laten al mismo ritmo.
Entre cascadas, bruma y el poderoso Volcán Doña Juana, este territorio andino invita a sumergirse —literalmente— en un paisaje que cura, emociona y reconecta.
Te contamos nuestra experiencia en La Cruz, otro de esos lugares desconocidos del sur de Colombia que nos tiene enamorados.

La Cruz: naturaleza y sabor
Antes de la colonia, el territorio fue habitado por la tribu de los Chichas, descendientes del Perú.
Durante siglos, La Cruz fue un punto clave de intercambio comercial entre el sur de Colombia y el norte del Ecuador.
Hoy, sus montañas quebradas, cascadas cristalinas, las termales de Tajumbina y sus distintos pisos térmicos convierten este municipio en una joya natural poco explorada.
Pero además de sus paisajes, La Cruz también conquista por el paladar con platos que saben a hogar y a tradición, preparados con el cariño de su gente.

Aquí hemos pasado tres días inolvidables explorando este territorio y sus alrededores.
Barrio del centro
En el corazón urbano de La Cruz se alza la imponente Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, símbolo espiritual y arquitectónico del municipio.
Sus muros, de un blanco sereno, resguardan siglos de fe y tradiciones.

Justo al lado, en un rincón lateral de la plaza principal, se encuentra el Gastrobar Monserrate, un espacio moderno que combina la esencia nariñense con la innovación culinaria. Aquí hemos podido degustar algunos platillos vegetarianos.
Nosotros hemos disfrutado del ambiente de su plaza del mercado, donde los campesinos venden sus productos de la tierra.
Merece la pena desayunar en la panadería-pastelería-café «Solo Delicias» donde puedes disfrutar de la elaboración en directo de los deliciosos buñuelos.

Vereda La Estancia
La vereda La Estancia, situada a pocos kilómetros del centro de La Cruz, y a la que hemos llegado andando, es reconocida como villa gastronómica y cultural.
La cocina cruceña es un viaje al sabor campesino: cuy asado, caldo de gallina criolla, empanadas de añejo, mazamorra espesa, dulce de chicharrón, pan de yuca y deliciosos postres.

Si hay un lugar que no puede faltar en tu visita, es el mirador de “La Jarra”, donde la Virgen de la Misericordia y la Cruz de piedra de 1909 observan desde lo alto.
Tras una subida a través de un camino de Fe, se llega al punto elevado más curioso de este pueblo.
Aquí, cada 3 de mayo durante las fiestas patronales de la Santa Cruz, el pueblo revive sus raíces bajo la protección de esta cruz milenaria.

Termales de Tajumbina: un baño en el corazón del volcán
El camino hacia el corregimiento de Tajumbina serpentea entre montañas verdes, cafetales y veredas donde el tiempo parece haberse detenido.
A medida que se asciende, el aire se vuelve más fresco y la bruma se vuelve compañera de viaje.
La carretera, de arena y baches, obliga a avanzar con paciencia, pero cada curva revela la majestuosidad del paisaje nariñense.

Entre piedras oscuras y helechos húmedos brotan las aguas termales de Tajumbina, que emergen a 62°C desde las entrañas del complejo volcánico Doña Juana.
Afuera, la temperatura puede caer hasta los 2°C, creando un contraste mágico entre fuego y montaña.

El lodo volcánico, rico en minerales, es usado por los visitantes como mascarilla natural.
Los lugareños aseguran que limpia la piel y renueva la energía, y no cuesta creerlo: basta sentir el vapor ascendiendo hacia el cielo para entender que Tajumbina no es solo un baño termal, es un ritual natural.

Eso sí, aquí el concepto de termales es diferente al europeo: no hay silencio ni velas, sino música, ruido, familias y alegría.
Pero si caminas unos metros más allá, encontrarás rincones donde el murmullo del agua y el canto de los pájaros son la única melodía.
Dormir junto a volcanes y termales
Durante nuestra visita nos alojamos en el Hotel San Carlos, en pleno centro de La Cruz. Sencillo, cómodo y bien ubicado, es una buena base para explorar los alrededores.
Desde aquí parten excursiones hacia Tajumbina, La Estancia, los miradores rurales de El Espino y Santa Bárbara. Además, es el mejor lugar para hacer senderismo en el Parque Nacional Natural Complejo Volcánico Doña Juana – Cascabel.
Por las noches, el sonido de las motos y la música popular se mezcla con el canto de los grillos y el aire frío de la montaña.
En La Cruz, incluso el descanso tiene su propia melodía o más bien, su propio «ruido».

Cómo llegar
La Cruz (Nariño) se encuentra a unas cuatro horas desde Pasto.
El trayecto pasa por pueblos como Albán, Belén y Buesaco, entre carreteras llenas de curvas, obras, paisajes imponentes y una naturaleza que nunca deja de asombrar.
Desde el casco urbano, el corregimiento de Tajumbina está a poco más de una hora, y el último tramo hacia las termales se puede hacer a pie o en moto, dependiendo del clima.
Recomendamos llegar en transporte público (Chivas) si tu vehículo es bajo pues los baches finales son terribles.
La mejor época para visitarlas es entre junio y octubre, cuando los caminos son más estables y el verde alcanza su esplendor.

La Cruz: un destino que se siente
En La Cruz, el turismo no es una moda, sino un encuentro con la vida rural, con el agua que cura y con la gente que la cuida.
Entre vapor, montañas y sonrisas, uno comprende que este no es un lugar para ver, sino para sentir.
Las Termales de Tajumbina son el corazón caliente de una tierra que respira historia, comunidad y naturaleza.
Y cuando el agua azufrada toca la piel, uno entiende que, en el fondo, viajar también es una forma de sanar.

Descubre otras joyas de Nariño
Si viajas por el sur de Colombia, no te pierdas otros destinos que comparten la misma esencia de las Termas de Tajumbina:
- Santuario de Las Lajas: una catedral suspendida entre montañas, símbolo de fe y belleza arquitectónica.
- La Casona Basilio García (Consacá): historia viva del sur en una casa colonial convertida en hotel boutique.
- Tumaco, la Perla del Pacífico: playas, manglares y cultura afrocolombiana en su máxima expresión.
- La Cocha o lago Guamuez: turismo comunitario en uno de los puntos energéticos del planeta.
- Consacá: rincón histórico, cultural y turístico de Colombia.
Nariño es un mosaico de paisajes y pueblos que guardan un alma común: la de su gente.
¿Ya conoces las Termales de Tajumbina? Cuéntanos en los comentarios o comparte tu experiencia con el hashtag #DVEColombia y descubre más destinos auténticos de Nariño.




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