El nuevo Bosque de Oma: la segunda vida de un paisaje pintado

No recuerdo cuándo ni dónde escuché por primera vez hablar del Bosque de Oma. Pero lo que sí recuerdo con claridad es el impacto que me causaron las imágenes de aquella obra de Agustín Ibarrola: en cuanto las vi, supe que algún día tenía que visitarlo.

Y así lo hice, aunque tiempo después, una terrible enfermedad sacudió los cimientos de esta mágica obra al aire libre.

Durante años, el bosque fue un rincón mágico donde los árboles se convertían en lienzos y el arte se entrelazaba con la naturaleza.

Fue creado por el artista vasco Agustín Ibarrola, quien pintó figuras humanas, animales y formas abstractas sobre los troncos de los pinos, componiendo escenas que solo cobraban sentido al mirarlas desde puntos concretos.

Pero en 2022, todo cambió.

Vista del Bosque de Oma con las pinturas de Ibarrola entre los árboles Bizcaia País vasco España
Antiguo bosque de Oma

¿Qué pasó con el bosque original?

Una enfermedad conocida como la banda marrón del pino afectó gravemente a los árboles.

Deteriorados y peligrosos para los visitantes, fueron finalmente talados, llevándose consigo gran parte de la obra original.

Sin embargo, la historia no terminó ahí.

Gracias a un trabajo conjunto entre instituciones culturales y el hijo del artista, se inició un proyecto para reproducir fielmente el bosque pintado en otro enclave cercano de Kortazubi.

Así nació el nuevo Bosque de Oma, más accesible, más luminoso y preparado para perdurar.

Agustín Ibarrola y el Land Art

Contar la vida y obra de Agustín Ibarrola en unas líneas sería injusto.

Si decides visitar el Bosque de Oma, merece la pena conocer al menos unas pinceladas de su trayectoria.

Entender quién fue te ayuda a ver mucho más que colores sobre troncos.

Porque quien recorre Oma sin contexto puede pensar que se trata de una excentricidad, una especie de juego visual hecho por un artista caprichoso que se dedicó a pintar árboles. Pero no. Nada más lejos.

Al adentrarse en el bosque —especialmente si lo haces con una visita guiada— descubres que esas 47 figuras no están ahí por azar.

Cada una tiene intención, fondo, crítica, emoción.

Ibarrola llevó el arte al paisaje. Lo integró. Transformó los árboles en lienzos y el monte en museo. Lo hizo apoyándose en las bases del Land Art, un movimiento artístico nacido en los años 60 que defiende la naturaleza como espacio de creación.

Pero Ibarrola fue más allá.

El Bosque de Oma es también un homenaje al arte paleolítico. No por casualidad, muy cerca se encuentra la Cueva de Santimamiñe, cuyos grabados rupestres marcaron profundamente al artista. Su obra enlaza pasado y presente, historia y vanguardia, memoria y gesto.

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Homenaje a la historia del arte

Y además, es arte político.

Ibarrola fue un artista comprometido: militante comunista, encarcelado durante el franquismo, activista en huelgas y luchas obreras. Oma no es solo contemplación: es también una obra de denuncia, aunque sea desde la sutileza.

Si te apasiona el arte, descubrirás guiños a El Greco, a Malévich, al impresionismo, al constructivismo… todo fusionado con el bosque, como si el pincel hubiera brotado del propio paisaje.

Por eso decidimos hacer la visita guiada: porque detrás de cada pincelada hay una historia que merece ser contada.

El nuevo Bosque de Oma, ¿qué encontrarás?

El nuevo bosque se ubica a solo 2 kilómetros del original, en una ladera más luminosa, accesible y resistente.

Aquí han sido repintadas cuidadosamente todas las figuras originales, respetando las proporciones, perspectivas y colores que caracterizaban la obra de Ibarrola.

Podrás ver:

  • Espirales, ojos, figuras humanas y animales.
  • Composiciones que solo cobran sentido desde puntos concretos del recorrido.
  • Un entorno natural que dialoga con el arte, como quiso su autor.

💡 Dato curioso: El nuevo Bosque de Oma ha sido diseñado para facilitar el mantenimiento, la accesibilidad y la durabilidad de las pinturas.

Además, mantiene intacto el espíritu de Ibarrola: conectar el arte con el paisaje, provocar emoción y hacernos ver el bosque como algo más que un conjunto de árboles.

Este renacimiento no es una copia, sino una reinterpretación fiel que ha devuelto la vida a uno de los lugares más mágicos del País Vasco.

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Juego de perspectivas

Cómo llegar al nuevo Bosque de Oma

📍 Ubicación: Barrio Basondo, Kortezubi (Bizkaia)

🚗 Aparcamiento:

  • Usa el Parking de Lezika, donde también se encuentra el restaurante homónimo.
  • Desde allí, hay una ruta circular de unos 3,5 km, señalizada y cómoda.

🚶‍♀️ Recorrido:

  • El sendero es sencillo, pero conviene llevar calzado adecuado.
  • A lo largo del camino hay paneles que indican los puntos de visión óptimos.
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¿Cómo llegar al bosque pintado de Oma?

Consejos para la visita

  • 👟 Lleva calzado cómodo y antideslizante (en días húmedos puede haber barro).
  • 🌳 No se permite el acceso en coche hasta el bosque.
  • 🕒 Tómate al menos 1 hora y media para disfrutarlo con calma.
  • 🌤 La mejor época para ir es en primavera u otoño, cuando los colores del entorno realzan las figuras.
  • 🎫 La entrada es gratuita, pero debes hacer reserva, te dejamos la web oficial para informarte.

El circuito del Bosque de Oma

La primera figura con la que nos da la bienvenida el Bosque de Oma es un beso. Sí, un beso. Y no se me ocurre mejor forma de comenzar este paseo entre arte y naturaleza.

A partir de aquí, cada visitante recorrerá un bosque distinto. Porque en Oma hay tantos bosques como miradas lo atraviesan..

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El beso

El recorrido es una sucesión de pinturas cuidadosamente creadas para hacernos reflexionar sobre el arte, los elementos y la conexión con la naturaleza.

Te aviso desde ya: ¡este lugar expande la mente! Un arte que invita a pensar y sentir.

Te estimula desde todos los ángulos —artístico, paisajístico, emocional, simbólico— mientras el canto de petirrojos y pinzones acompaña el paso.

El mundo simbólico de Ibarrola

Las figuras se suceden como en una danza. Cambian según desde dónde las mires, se transforman si das un paso a la derecha o te agachas un poco.

Ibarrola nos propone un juego: ponte aquí, observa allí, muévete.

Una de las obras más impactantes es El rayo atrapado. A simple vista, podrías ver solo líneas blancas que cruzan los árboles.

Pero al moverte, descubres la forma: una descarga eléctrica suspendida entre treinta pinos.

Decía Ibarrola:

“Un día de tormenta, un rayo cayó en el bosque y quedó atrapado entre los pinos”.

Figuras art land euskadi
El rayo atrapado

No solo es pintura. Es poesía visual.

El arcoíris de Nadiel y los tótems del bosque

Poco después nos envuelve un mundo de color: El arcoíris de Nadiel, probablemente la figura más popular y fotografiada del Bosque de Oma.

Un homenaje a su nieto, un canto visual que recuerda a los antiguos tótems, cargado de magia y simbolismo.

Es imposible no sentirse pequeña ante la grandiosidad de los pinos Monterrey, altísimos y de corteza oscura, convertidos en lienzos vivos.

Por eso, aquí conviene ir despacio. Escuchar con atención a la guía, dejarse llevar por las interpretaciones, y también dar rienda suelta a la imaginación.

Colores en los árboles Oma
Arcoiris de Nadiel

A veces, Ibarrola juega con nosotros. Nos hace ver lo que no está o descubrir una figura escondida entre sombras y ramas.

El Bosque de Oma también es una buena ruta de senderismo.

Un recorrido con subidas y bajadas constantes, claroscuros que juegan con la luz del día, perspectivas que cambian a cada paso.

El paseo es dinámico, con un ritmo que te mantiene alerta y despierto.

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Sendas en el bosque

Un juego de perspectivas

Figuras en movimiento y personajes colectivos

Entre los árboles aparecen figuras humanas que parecen correr. Si mueves rápido la vista, el efecto óptico es real.

Vuelves a mirar y los personajes parecen jugar al escondite contigo.

Algunas composiciones tienen títulos tan sugerentes como “Los personajes colectivos de nuestro tiempo”, “Azul verdoso dentro y fuera de las figuras”, o “Paseantes que se trasladan sin andar”.

Y así, paso a paso, llegamos a una de las más intrigantes: Los motoristas, figuras que parecen moverse en bloque, como una manifestación en dos ruedas.

Figuras en el bosque de Oma
Los Motoristas

El alma del bosque: ojos que miran

Tras las figuras humanas, se accede a lo que podríamos llamar el corazón del Bosque.

Un conjunto de ojos nos observa. Nos sigue. Nos estudia. La sensación es poderosa.

Sopla el viento. Las ramas crujen. Y por un momento, uno tiene la impresión de que el bosque habla. Susurra historias antiguas.

Quizá las mismas que escuchó Ibarrola al visitar la cercana Cueva de Santimamiñe, cuyas pinturas rupestres —según confesó— le produjeron una auténtica conmoción.

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¡Nos vigilan!

Un paseo por la historia del arte

La guía que nos acompaña nos introduce con pasión en un viaje por la historia del arte.

Desde el arte paleolítico hasta las vanguardias del siglo XX, todo encuentra su eco en este bosque-pincelado.

Y aunque el recorrido no es corto y las paradas son muchas, los más pequeños que nos acompañan siguen atentos, curiosos.

Donde nosotros vemos un rostro, ellos ven un duende. Y donde hay arte, ellos ven magia.

sorgiñe en el bosque de Oma
Sorgiñes, personajes de la mitología vasca

De las Sorgiñes a las vanguardias

Nos acercamos al final, pero aún queda espacio para la sorpresa.

Aparecen personajes mitológicos vascos, como las sorgiñes, y un guiño a las vanguardias más modernas, con homenajes a artistas como Malévich y sus famosos cuadrados.

Confieso que al ver algunas de estas obras no pude evitar recordar una exposición suya en Barcelona y la sensación de desconcierto que me provocó.

Pero así es el arte contemporáneo: no siempre se entiende, a veces descoloca, otras te atraviesa. Y muchas, te deja pensando.

Quizá, como decía Ibarrola:

El vacío que vemos en estas figuras no es otra cosa que el reflejo del vacío cultural y espiritual que habitamos.

Tributo a la obra de Malevich Agustín Ibarrola
Malevich en el corazón del bosque

Qué hacer cerca del Bosque de Oma

1. Visitar la Cueva de Santimamiñe (San Mamés)

A solo 10 minutos del bosque se encuentra esta joya del arte rupestre paleolítico.

Aunque la cueva original está protegida, el centro de interpretación ofrece una completa visita virtual y una sala de proyección que reproduce con fidelidad el interior de la cavidad.

Es también un homenaje a los primeros artistas de la humanidad y al santo más venerado de Bizkaia.

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Ermita de Santimamiñe (San Mamés)
2. Acercarte al Mirador de Urdaibai

Muy cerca, el mirador de Urdaibai regala una de las panorámicas más espectaculares de toda la Reserva de la Biosfera.

Desde allí, la ría serpentea tranquila entre humedales y montañas, dibujando un paisaje de postal que recuerda la inmensidad de la naturaleza vasca.

Date tu tiempo para disfrutar de esta joya natural.

3. Comer en el restaurante Lezika

Nada mejor que cerrar la jornada con un menú tradicional vasco en el restaurante Lezika, considerado uno de los más singulares de la zona.

Producto local, cocina con alma y un entorno rústico que hace honor a la tierra que lo rodea.

Restaurante LEzika en Oma
Imprescindible comer en Lezika
4. Playa de Laga y Playa de Laida

Nada mejor que terminar el día junto al mar.

Ambas playas están a poca distancia del Bosque de Oma y son ideales para relajarse tras la visita.

Laga, más salvaje y abierta al Cantábrico, es perfecta para los amantes del surf y los paisajes escarpados.

Laida, más tranquila, ofrece aguas calmadas y vistas a la isla de Txatxarramendi.

Playa de Laga Ibarrangelu Reserva Biosfera URdaibai Cabo ogoño Vizcaya Bizkaia
Playa de Laga Ibarrangelu Reserva Biosfera Urdaibai Cabo ogoño Vizcaya Bizkaia
5. Pasear por Oma

Finalizamos la visita al Bosque de Oma. Posiblemente uno de los lugares más bellos y conmovedores que he recorrido en los últimos años.

Salimos del bosque como si hubiésemos despertado de un sueño colorido y simbólico.

La senda de regreso nos lleva por la deliciosa localidad de Oma, donde las aguas del arroyo Omakoerreka siguen dando vida al valle, como lo hicieron siglos atrás cuando movían las ruedas de cuatro antiguos molinos.

A un costado del camino, envuelta en vegetación, se esconde la casa familiar de Agustín Ibarrola. En su finca aún reposan varias de sus obras, como si el arte brotara naturalmente de este rincón del mundo.

Oma es también un viaje al pasado. Caseríos robustos de los siglos XV y XVI, entramados de madera, arcos góticos, caballos pastando, perros dormidos al sol y casi ninguna señal de modernidad.

Un lugar detenido en el tiempo, como si la historia aquí prefiriera no avanzar demasiado rápido.

Qué ver en los alrededores del bosque
Caseríos de Oma

Caminamos hacia el restaurante, despacio, como queriendo alargar la experiencia. Este rincón enamora.

Visitar el Bosque de Oma no es solo recorrer un sendero pintado entre pinos.

Es reencontrarse con la magia del arte, con la mirada lúdica de la infancia, con la naturaleza que nos habla en susurros si sabemos detenernos a escuchar.

Es un lugar que se queda contigo. Que reaparece en los sueños. Que te obliga a mirar distinto, a observar mejor, a preguntarte qué ves… y por qué.

Quizás por eso, cuando uno se va de Oma, no se va del todo. Porque Ibarrola sigue ahí, entre los árboles, pintando con el viento.

📌 Guarda esta guía para tu próxima escapada a Euskadi.
📸 Si ya lo has visitado, cuéntanos qué figura te marcó más.
💬 ¿Tienes alguna duda sobre la ruta, accesos o recomendaciones? Te leo en los comentarios.
🔁 Comparte este artículo con esa persona que sabes que necesita una dosis de arte y naturaleza.

15 Comentarios

  1. Belén (Mis Viajes y sesaciones)

    He oído mucho hablar de este bosque y viendo las fotos debe ser impresionante. Es una visita que tenemos pendiente desde hace mucho tiempo. Un saludo

    Responder
    • Eva Puente

      Hola Belén, en primer lugar gracias por pasarte por nuestro blog y por tu comentario. Realmente como tú bien dices, Oma es impresionante por lo que te recomiendo su visita :-). Después, ya nos contarás.

      Está cerquita y son de esos viajes que hay que hacer en algún momento.

      Saludos

      Responder
  2. Ruben Alonso

    Me encanta este bosque. Me sorprende que una cosa tan única y mágica no sea tan Top en los destinos de España. Siempre que alguien que va a Euskadi y me pide consejo les digo que vayan al bosque de Oma, imprescindible!!!

    Responder
    • Eva Puente

      Hola Rubén, gracias por tu comentario.

      Totalmente de acuerdo con lo del top ten, hay tantos lugares como Oma que pasan desapercibidos y que contienen tanta belleza y magia…

      Un abrazo!

      Responder
  3. Beatriz

    ¡Es precioso! Es como un bosque de hadas… estoy segura que hacer la visita con niños enriquece todavía más lo que estás viendo, como lo de los duendes…

    Un saludo Eva.

    Responder
    • Eva Puente

      Hola Beatriz, muchas gracias por tu comentario!!! Sí, la visita con los peques es muy recomendable porque su imaginación se dispara y hacen que tú también veas más allá!!.

      Un abrazo y gracias por pasarte por nuestro blog 🙂

      Responder
  4. Companys de Viatge

    Saludos, Eva.

    Ha sido genial volver a recorrer el bosque de Oma con tu artículo. Estuvimos hace ya unos añitos y realmente es uno de los rincones más especiales que descubrimos en nuestra ruta por Euskadi. Hicimos la visita por nuestra cuenta, pero es genial saber que hay la posibilidad de hacer una visita guiada para descubrir los entresijos del arte de Ibarrola y de un lugar tan cautivador.

    ¡Esperamos poder repetir pronto!

    Responder
    • Eva Puente

      Hola chicos!, pues si tenéis oportunidad, no dejéis pasar la ruta guiada, merece muchísimo la pena y te marchas del lugar con un concepto diferente.
      Para mi también fue uno de los rincones más especiales que he visitado nunca y el Valle de Oma es encantador!

      Un abrazo!

      Responder
  5. Dani

    Hola Eva,
    me encantaría conocer este lugar tan original a la vez que volver a disfrutar de la gastronomía vasca. Saludos. Dani

    Responder
    • Eva Puente

      Hola Dani,

      pues conociéndote, tienes que visitarlo, con calma y disfrutar de Oma! Y la gastronomía, ni te cuento :-).

      Saludos

      Responder
  6. Marina

    Hola, me ha encantado tu relato de la visita al bosque Oma. Vamos a ir proximamente y no sabía que existia la opción del guia. ¿Dónde se contratan?.
    Un saludo.
    Marina

    Responder
    • Eva Puente

      Hola Marina, gracias por pasarte por nuestro blog.

      te informo que las entradas pueden adquirirse en el centro de información de Santimamiñe (Basondo, s/n – Kortezubi) y es posible realizar reservas a través del correo electrónico santimamine@bizkaia.eus o por teléfono, en el 94 465 16 57.

      Ten en cuenta que las visitas guiadas al bosque de Oma se ofrecen los viernes, sábados y domingos a las 12:00 y a las 17:00 horas. en el teléfono y correo de contacto te dan más información.

      Saludos, Eva

      Responder
      • Marina

        Muchas gracias!!!

        Responder
  7. Agencia de viajes

    El arte esta en todos lados, con intervención o en ella.

    Que bello el trabajo de Agustín Ibarrolla.

    Responder
    • Eva Puente

      Totalmente de acuerdo, el arte, al igual que la belleza, está en los ojos de quien mira. Gracias por pasarte por nuestro blog y por tu comentario.

      Saludos,
      Eva y Carmelo

      Responder

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Eva Puente

Aprendiza de todo, maestra de nada. Viajera empedernida, disléxica ocasional. Me apasiona descubrir historias y después compartirlas. ¿Te animas a acompañarme en nuestros viajes?

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