Qué ver en Collioure (Francia): 7 experiencias de arte, vino y Mediterráneo

La localidad costera de Collioure, en el sur de Francia, parece un cuadro inventado por un pintor fauvista.

En este pequeño puerto del Rosellón, a pocos kilómetros de la frontera española, el Mediterráneo golpea suavemente un anfiteatro de casas ocres, rosas y amarillas que parecen reflejar la luz como si fueran parte del paisaje.

Entre pequeñas calles estrechas, barcas catalanas y terrazas abiertas al mar, descubrimos que Collioure es mucho más que uno de los pueblos bonitos del sur de Francia: es un lugar donde la historia, el arte y la memoria se cruzan constantemente.

Aquí veraneaban los reyes del Reino de Mallorca en la Edad Media, nació el fauvismo de las manos de Henri Matisse y André Derain, y terminó sus días el poeta Antonio Machado tras su exilio.

Hoy conviven restaurantes con estrella Michelin, hoteles con alma artística y una tradición gastronómica que gira en torno a un producto humilde y legendario: las anchoas de Collioure.

Y por si fuera poco, todo esto sucede rodeado de viñedos de donde salen algunos de los vinos más singulares del Mediterráneo francés.

No nos extraña que haya sido elegido como el «pueblo favorito por lo franceses». Sinceramente, para muchos españoles tambiés es uno de los lugares preferidos para visitar en el departamento de Pirineos Orientales.

Casas de colores y barcas catalanas en el puerto de Collioure
Las casas ocres, rosas y amarillas de Collioure reflejan la luz mediterránea que inspiró a los pintores fauvistas

Collioure es uno de esos destinos que se descubren caminando sin prisa y de los que más hemos disfrutado en pareja.

Para ayudarte a organizar la visita, te contamos qué ver en Collioure a través de algunas experiencias que resumen lo mejor de este pequeño pueblo del Rosellón.

Qué ver en Collioure en 7 experiencias

Este pequeño puerto del Rosellón se entiende mejor a través de experiencias: momentos que conectan con su historia, su paisaje y su cultura mediterránea.

Si te preguntas qué ver en Collioure en un día, estas experiencias permiten descubrir lo esencial del pueblo, desde su historia medieval hasta su relación con el arte y la gastronomía mediterránea.

Mural artístico en una casa de Collioure en homenaje a los pintores
El legado artístico del fauvismo sigue presente en las calles y murales de Collioure

Tras las huellas del fauvismo – Chemin du Fauvisme

Pocas veces tenemos la oportunidad de visitar un pueblo protagonista de una transformación en la historia del arte, y eso es una de las peculiaridades de Collioure.

Te ponemos en antecedentes: en el verano de 1905, el artista Henri Matisse invitó a André Derain a pasar una temporada en Collioure. Ambos buscaban tranquilidad y buena luz para pintar.

Lo que encontraron aquí fue algo distinto: un paisaje de contrastes intensos donde el azul profundo del Mediterráneo, los tejados rojizos y las fachadas de colores parecían vibrar bajo el sol.

Aquella explosión cromática les llevó a experimentar con colores cada vez más libres y radicales. De ese verano nació el fauvismo, uno de los movimientos más revolucionarios del arte moderno.

Hoy se puede recorrer el Chemin du Fauvisme, un itinerario por el pueblo que reproduce algunos de esos cuadros en el mismo lugar donde fueron pintados.

Pasear por Collioure se convierte así en una especie de museo al aire libre, una paleta cromática que impacta con tus sentidos y te envuelve en un estado de magia artística.

Además, puedes encontrar hoteles donde el espíritu del fauvismo sigue vivo. Nosotros hemos tenido la oportunidad de desfrutar de esa experiencia en el hotel Le Relais de Trois Mas. ¡Muy recomendable!

Panel del Chemin du Fauvisme mostrando un cuadro de Matisse en Collioure
El Chemin du Fauvisme reproduce los cuadros pintados por Matisse y Derain en los mismos lugares donde fueron creados

Visitar la tumba de Antonio Machado en Collioure

Collioure es un lugar profundamente ligado a la ruta de la memoria del exilio español.

En febrero de 1939, tras cruzar los Pirineos durante la Retirada, el poeta Antonio Machado llegó a este pequeño pueblo acompañado de su madre. Se alojaron en una modesta pensión del centro conocida como Casa Quintana.

El poeta, enfermo y agotado tras abandonar España, murió apenas unas semanas después, el 22 de febrero de 1939.

Su tumba en el cementerio de Collioure se ha convertido desde entonces en un lugar de peregrinación para viajeros, lectores, republicanos y admiradores de su obra.

Siempre hay flores, cuadernos o pequeños papeles con versos. Es uno de los lugares más emotivos que visitar en Collioure.

Entre ellos suele repetirse uno de sus últimos versos:

“Estos días azules y este sol de infancia”. Antonio Machado

Tumba del poeta Antonio Machado en el cementerio de Collioure
La tumba de Antonio Machado en Collioure se ha convertido en un lugar de memoria para los exiliados republicanos españoles

Dormir frente al Mediterráneo

Cuando cae la tarde, Collioure recupera su calma.

Con los tonos dorados del atardecer, el pueblo muestra su cara más íntima: el puerto iluminado, el sonido suave del mar y las calles tranquilas del casco antiguo.

Dormir frente al Mediterráneo permite disfrutar de ese momento especial en el que el cielo se vuelve naranja y las luces empiezan a reflejarse en el agua.

Algunos hoteles históricos del pueblo han sabido integrar su herencia artística y cultural, convirtiendo la estancia en parte de la experiencia del viaje.

En nuestras diferentes visitas a Collioure nos hemos alojado en dos hoteles con mucho encanto: el Hotel Les Roches Brunes y el Relais des Trois Mas.

Ambos se encuentran en la Anse de la Balette y ofrecen algunas de las mejores vistas del casco antiguo y del puerto.

Le Relais des Trois Mas un hotel con encanto en Collioure
Encantador hotel boutique en Collioure

Pasear por el Castillo Real de Collioure

Declarado Monumento Histórico en 1929, el Castillo Real domina el puerto de Collioure desde hace siglos y es uno de los edificios que mejor explican la compleja historia del Rosellón.

Durante la Edad Media, Collioure formó parte del Reino de Mallorca, y el castillo fue utilizado como residencia de verano por los monarcas mallorquines.

Tras el Tratado de los Pirineos en 1659, el Rosellón pasó definitivamente a Francia.

El ingeniero militar Vauban, al servicio de Luis XIV, transformó entonces la fortaleza para adaptarla al nuevo sistema defensivo de la frontera.

Pero el castillo también guarda una memoria mucho más reciente.

En 1939 fue utilizado como campo de internamiento para exiliados republicanos españoles durante la Retirada.

Hoy sus murallas siguen vigilando el puerto y permiten entender las diferentes capas de historia que han marcado este pequeño pueblo del Mediterráneo.

Castillo Real de Collioure junto al puerto
El Castillo Real domina el puerto de Collioure desde la Edad Media

Descubrir la luz que enamoró a los fauvistas

Hay algo en la luz de Collioure que cuesta explicar con palabras, a lo mejor por eso, los artistas lo plasman en sus obras pictóricas.

Quizá sea el contraste entre el azul intenso del Mediterráneo y los tonos cálidos de las casas que rodean el puerto. O la forma en que el sol se refleja en el agua al atardecer.

Atardeceres que ver en Collioure
La bella luz del atardecer

Posiblemente sea la sensación de caminar entre una paleta infinita de colores de un genio.

U observar los cambios de luz que provoca el sol en sus reflejos sobre el agua del Mediterráneo.

Muchos artistas han intentado capturar esa luz, pero fue Henri Matisse quien la convirtió en uno de los símbolos del arte moderno.

Más de un siglo después, basta con sentarse frente al mar y observar el paisaje para entender por qué.

Prepara tu cámara: los contrastes de luz y color en las calles de Collioure crean escenas casi pictóricas a cada paso.

Colliure tiene una luz especial que ha atraído a muchos artistas
La luz que enamoró a los pintores fauvistas

Por todo esto, no os extraña que esté entre los pueblos más bonitos de Pirineos Orientales.

Comer anchoas frente al puerto de Collioure

Antes de ser un destino turístico, Collioure fue un puerto pesquero tradicional.

Durante siglos, la economía local giró en torno a la pesca de la anchoa y a su conservación en sal. La tradición se mantiene desde el siglo XIX y forma parte del patrimonio gastronómico del pueblo.

Hoy las anchoas de Collioure están consideradas una auténtica delicatessen: intensas, firmes y profundamente mediterráneas.

La mejor manera de probarlas es en una terraza frente al puerto, acompañadas de pan, tomate y un buen aceite de oliva.

Una visita muy interesante que ver en Collioure es la Maison Roque, toda una entidad en la localidad.

Anchois Roque abre las puerta de sus antiguos talleres de fileteado de las anchoas en una visita guiada que termina con una degustación de los productos.

Collioure es, sin duda, toda una experiencia sensorial.

Plato de anchoas de Collioure servido en restaurante
Las anchoas de Collioure son uno de los productos gastronómicos más emblemáticos del Rosellón

Probar los vinos del Rosellón

Collioure se sitúa entre mar y montaña, un paisaje que ha marcado sus productos más emblemáticos: anchoas y vino.

Al levantar la vista desde el puerto aparecen las colinas cubiertas de viñedos.

Las terrazas de pizarra que rodean el pueblo forman parte de una de las zonas vinícolas más singulares del sur de Francia.

Aquí nacen los vinos de la denominación Collioure AOC, intensos y mediterráneos, elaborados principalmente con garnacha.

Muy cerca también se produce el famoso Banyuls, un vino dulce natural comparable a los grandes vinos fortificados del Mediterráneo.

Nuestra recomendación es visitar alguna de las bodegas o vinaterías del casco histórico.

Destaca especialmente el Cellier des Dominicains, un antiguo convento dominicano del siglo XIII reconvertido en bodega cooperativa.

La iglesia, de nave única, está clasificada como monumento histórico y bajo sus bóvedas se envejecen algunos de los grandes vinos de Banyuls y Collioure.

Qué ver en Collioure en un día

Si solo dispones de un día, te porponemos este pequeño itinerario que permite descubrir lo esencial.

Mañana: Pasear por el puerto y la iglesia Nôtre-Dame-des-Anges, recorrer el Chemin du Fauvisme y visitar el Castillo Real.

Almuerzo: Probar las famosas anchoas de Collioure frente al mar y disfrutar de los platos de La Balette (Estrella Michelin)

Tarde: Visitar la tumba de Antonio Machado, visitar el Cellier dels Dominicains y pasear por el barrio de pescadores. Termina tu visita en la parte alta de la Anse de la Balette para disfrutar de una de las mejores vistas del pueblo.

Si dispones de algún día más, puedes conocer otros lugares de interés de la Côte Vermeille, cerca de Collioure, como Port-Vendres, Banyuls-sur-Mer, Cerbère o Perpiñán.

Explorar esta costa permite entender mejor el carácter de Collioure y su fuerte identidad mediterránea y catalana.

Vinos de Banyuls, experiencia enoturística cerca de Collioure en Pirineos rientales
Vinos de Banyuls, experiencia enoturística cerca de Collioure

Dónde comer en Collioure

Además de las recomendaciones que ver en Collioure, esta localidad también merece una visita por su gastronomía.

A pesar de ser un pequeño puerto del Rosellón, el pueblo reúne una sorprendente variedad de bares y restaurantes donde conviven tradición mediterránea, cocina catalana y propuestas gastronómicas de alto nivel.

Durante nuestras visitas hemos tenido la oportunidad de probar algunos de ellos y confirmar que aquí se come realmente bien.

Uno de los grandes nombres es La Balette, el restaurante gastronómico del hotel Le Relais des Trois Mas.

Aquí, el chef con estrella Michelin Laurent Lemal propone una cocina creativa muy ligada al territorio.

Su carta reinterpreta productos del Mediterráneo y del Rosellón con una mirada contemporánea, siempre con el mar como telón de fondo.

Muy cerca del puerto histórico encontramos también Le Jardin de Collioure, situado en el antiguo convento dominico que hoy comparte espacio con el Cellier des Dominicains.

Aquí la propuesta es distinta: una cocina catalana tradicional, cuidada y muy sabrosa, perfecta para descubrir los sabores más auténticos de la región.

Otra experiencia muy agradable la vivimos en Restaurant Mamma, situado en el hotel Les Roches Brunes.

Su terraza sobre la Anse de la Balette ofrece una de las vistas más bonitas de Collioure, ideal para disfrutar de una cena tranquila frente al Mediterráneo.

Entre anchoas, vinos del Rosellón y restaurantes con personalidad propia, Collioure demuestra que también es un destino gastronómico que merece descubrirse con calma.

Collioure, una parada imprescindible en la Côte Vermeille

Collioure forma parte de la llamada Costa Bermeja (Côte Vermeille), el tramo mediterráneo del departamento de los Pirineos Orientales.

Aquí los viñedos se asoman al mar y los pueblos conservan una fuerte identidad catalana.

Muy cerca se encuentran lugares como Banyuls-sur-Mer, famoso por sus vinos, o Port-Vendres, un puerto con gran tradición marinera.

También está a poca distancia Perpiñán, capital histórica del Rosellón.

Explorar esta costa permite entender mejor el carácter de Collioure: un lugar donde Mediterráneo, cultura catalana, arte y vino conviven desde hace siglos.

Fuerte Saint Telme y molino de Collioure en la colina
En las colinas que rodean Collioure se encuentran el Fuerte Saint Telme y el antiguo molino.
¿Cómo llegar a Collioure?

Collioure se encuentra a unos 30 kilómetros de Perpiñán y se puede llegar fácilmente en coche siguiendo la carretera costera de la Côte Vermeille.

También existe conexión en tren regional desde Perpiñán y otras localidades del sur de Francia.

¿Cuál es la mejor época para visitar Collioure?

Primavera y otoño son las mejores épocas para visitar Collioure. El clima es suave, hay menos turistas y la luz mediterránea sigue siendo espectacular.

Aunque nosotros siempre la hemos visitado en invierno, y ¡nos ha encantado! Aprovechamos que hay menos turismo para disfrutarla en calma.

Que ver en Collioure en invierno
Collioure, destino para parejas

Entre el recuerdo de los reyes de Mallorca, los colores de los pintores fauvistas, la tumba silenciosa de Antonio Machado, las anchoas que llegan del mar y los viñedos que cubren las colinas, Collioure sigue siendo uno de esos lugares donde tu paseo es parte de un cuadro.

Tal vez por eso no se trata solo de qué ver en Collioure. Este lugar no se visita solamente por sus monumentos.

Se visita por su luz, por su historia y por la sensación de que aquí el Mediterráneo, el arte y la memoria han aprendido a convivir en un mismo lugar.

Al marcharnos, tuvimos la sensación de haber estado en un pequeño rincón del Mediterráneo donde la historia todavía se siente en cada calle.

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Eva Puente

Aprendiza de todo, maestra de nada. Viajera empedernida, disléxica ocasional. Me apasiona descubrir historias y después compartirlas. ¿Te animas a acompañarme en nuestros viajes?

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