Hay formas de viajar que obligan a mirar el paisaje de otra manera. Sin prisas, alejada de las carreteras y sin horarios imposibles. Navegar por el Canal du Rhône à Sète es precisamente eso: dejarse llevar lentamente por una de las regiones más sorprendentes y desconocidas del sur de Francia.
Durante varios días recorrimos parte de esta histórica vía fluvial a bordo de una Penichette, navegando entre lagunas mediterráneas, flamencos rosas, marismas infinitas y pequeños puertos donde el tiempo parece avanzar más despacio.
Nuestra ruta comenzó en Carnon y terminó en Marseillan, pasando por Sète y el impresionante Étang de Thau.
Pero antes de contar nuestra experiencia, merece la pena entender por qué este canal es uno de los grandes tesoros fluviales de Francia.
Además, esta región se ha convertido en una de las zonas turísticas y vacacionales más apreciadas por los propios franceses.

El Canal du Rhône à Sète, entre la Camarga y el Mediterráneo
Aunque muchos viajeros conocen el famoso Canal du Midi, pocos continúan explorando su prolongación natural hacia el este: el Canal du Rhône à Sète.
Esta histórica vía fluvial conecta el río Ródano con la costa mediterránea atravesando algunos de los paisajes más bellos de Occitania y la Camarga francesa.
Durante siglos, el canal fue una importante ruta comercial entre el Mediterráneo y el interior de Francia. Hoy, en cambio, se ha transformado en un destino ideal para el turismo fluvial y el viaje slow.
La gran ventaja de esta navegación es que resulta sencilla incluso para principiantes pues casi no tiene esclusas, sus aguas son tranquilas, permite una navegación relajada y tiene paisajes espectaculares prácticamente durante todo el recorrido.
A diferencia de otras rutas fluviales europeas más técnicas, aquí el viaje consiste sobre todo en disfrutar del entorno.
Y os podemos asegurar que el entorno es absolutamente maravilloso.

La ruta oficial: de Beaucaire hasta Sète
El Canal du Rhône à Sète (también conocido como el «Canal de los Estanques») nace oficialmente en Beaucaire, junto al río Ródano, y atraviesa parte de la Pequeña Camarga hasta llegar a Sète y al Mediterráneo.
Aunque nosotros no realizamos toda la ruta completa navegando, sí habíamos visitado anteriormente varias de las localidades más importantes del recorrido, lo que nos permitió comprender mucho mejor la dimensión histórica y paisajística de este canal.
Beaucaire, la puerta del Ródano
La ciudad de Beaucaire fue durante siglos uno de los grandes puertos comerciales del sur de Francia gracias a su ubicación estratégica junto al Ródano.
Todavía hoy conserva ese aire fluvial e histórico que recuerda la importancia que tuvo esta ruta para el transporte de mercancías entre el Mediterráneo y el interior francés.

Saint-Gilles y la herencia medieval
Más adelante aparece Saint-Gilles, una localidad histórica vinculada a las peregrinaciones medievales y al Camino de Santiago.
Su impresionante abadía, declarada Patrimonio Mundial, recuerda la importancia espiritual y comercial que tuvo esta zona durante la Edad Media.
La Camarga más auténtica en Gallician
A medida que el canal avanza hacia el Mediterráneo, el paisaje cambia completamente.
Aquí empiezan las grandes marismas, los humedales y las lagunas que forman parte de la Pequeña Camarga francesa.
En torno a Gallician aparecen algunos de los paisajes más característicos de la región como los flamencos rosas, caballos blancos, toros camargueses, viñedos y enormes extensiones de juncos movidos por el viento.
La sensación de naturaleza salvaje empieza a hacerse total.

Aigues-Mortes, joya medieval de la Camarga
Aunque no pasamos por Aigues-Mortes durante nuestra navegación, sí la habíamos visitado anteriormente y merece absolutamente una parada dentro de cualquier ruta por la Camarga.
Rodeada por unas murallas medievales perfectamente conservadas, esta ciudad fundada por el rey San Luis en el siglo XIII sigue siendo uno de los lugares más fascinantes del sur de Francia.
Además de su patrimonio histórico, Aigues-Mortes destaca por las famosas salinas rosadas que la rodean, uno de los paisajes más sorprendentes de Occitania.

La Grande-Motte y el Mediterráneo moderno
El canal continúa después junto a las playas y lagunas cercanas al Mediterráneo, pasando por localidades tan conocidas como La Grande-Motte.
Su arquitectura futurista y sus puertos deportivos contrastan completamente con la Camarga más salvaje y tradicional que domina gran parte del recorrido.
En este punto, el agua aparece constantemente bajo formas diferentes: mar, estanques, canales, marismas y largas playas de arena dorada.
Nuestra ruta en Penichette: de Carnon a Marseillan
Nuestra aventura comenzó realmente en Carnon, donde recogimos la Penichette que sería nuestra pequeña casa flotante durante varios días.
Hasta ese momento jamás habíamos pilotado un barco. Y probablemente ahí reside parte del encanto de este viaje: ¡ser tu propio patrón!
Las embarcaciones fluviales son mucho más sencillas de conducir de lo que parece.
Antes de salir, la empresa de alquiler nos explicó durante unos minutos cómo maniobrar: marcha adelante, marcha atrás, cómo girar, cómo amarrar, y poco más.
A baja velocidad y en aguas tranquilas, todo resulta bastante intuitivo. Eso sí, nuestras primeras maniobras fueron una pequeña colección de novatadas como algún giro demasiado abierto, un amarre algo torpe y hasta un pequeño encallamiento entre algas.
Pero precisamente esas pequeñas improvisaciones terminaron formando parte de la aventura.

Nada más abandonar Carnon entendimos por qué este viaje iba a ser tan especial. El canal avanza entre lagunas y marismas donde el agua parece extenderse hasta el horizonte.
A un lado aparecía el Mediterráneo. Al otro, los estanques interiores y las zonas húmedas llenas de aves. El paisaje cambiaba constantemente.
A veces nos entreteníamos observando flamencos, garzas y cormoranes; otras, fotografiando pequeñas barcas pesqueras o sorprendidos por puentes levadizos apareciendo en mitad de la nada.
Todo avanzaba lentamente. Y nosotros empezábamos, poco a poco, a adaptarnos al ritmo del canal.
Pero, la emoción del embarque nos hizo olvidar algo bastante importante: comprobar correctamente los horarios de los puentes levadizos.
Y así fue como, apenas unas horas después de iniciar la navegación, un puente cerrado nos obligó a detenernos antes de lo previsto.
Nos miramos sin entender demasiado qué acababa de pasar. ¿Y ahora qué? La respuesta era sencilla: esperar al día siguiente.
Aquella pequeña “catástrofe” terminó convirtiéndose en uno de los recuerdos más bonitos del viaje.

Primera noche flotando sobre el agua
Amarramos cerca de la zona de Villeneuve-lès-Maguelone mientras el sol comenzaba a caer sobre las lagunas y el paisaje se volvió completamente dorado.
Poco a poco fueron llegando otras embarcaciones y el pequeño muelle recuperó algo de vida.
Aquella noche cenamos en cubierta bajo una enorme luna llena, rodeados de silencio y con el suave movimiento del agua acompañándonos constantemente.

Palavas-les-Flots, puentes y ambiente marinero
A medida que avanzábamos, el canal nos llevó hasta Palavas-les-Flots, una de las localidades costeras más conocidas de esta parte del Mediterráneo francés.
Aquí la navegación se mezcla constantemente con pequeños puertos, playas, restaurantes, pescadores y el ir y venir de otras embarcaciones.
Los puentes levadizos se convierten casi en parte del espectáculo cotidiano del canal.

El impresionante cruce del Étang de Thau
Uno de los momentos más espectaculares de toda la ruta llega al acercarse a la Laguna de Thau. La sensación cambia completamente.
Después de días navegando entre canales y lagunas estrechas, de repente aparece una enorme extensión de agua abierta donde el horizonte parece desaparecer.
El viento sopla con más fuerza. Las pequeñas embarcaciones pesqueras cruzan lentamente la laguna. Y las famosas granjas de ostras empiezan a aparecer sobre el agua.
Aquí el canal se transforma casi en mar y la aventura amplia sus formas.

Final de ruta en Marseillan
Nuestra navegación terminó en Marseillan, una pequeña localidad con muchísimo encanto situada junto al Étang de Thau y vinculada al Canal du Midi.
Después de varios días viviendo sobre el agua, llegar allí tuvo una sensación extraña, como si el viaje hubiese pasado demasiado rápido y demasiado lento al mismo tiempo.
Marseillan conserva ese ambiente relajado y mediterráneo perfecto para terminar la ruta con sus terrazas junto al puerto, el mercado de vinos locales, ostras frescas y atardeceres tranquilos sobre el canal.
El cierre ideal para una de las experiencias más especiales que hemos vivido en el sur de Francia.
Si estás pensando en hacer esta ruta en barco, los siguientes consejos prácticos pueden ayudarte a preparar mejor la experiencia.
¿Hace falta licencia?
No. Las Penichettes están diseñadas para principiantes y las empresas de alquiler ofrecen una pequeña formación antes de salir.

Primavera y principios de otoño son probablemente las mejores estaciones:
- menos calor,
- menos tráfico de barcos,
- y paisajes preciosos en las marismas.
Qué llevar imprescindible
Antes de embarcarte prepara un lote de cosas y elementos imprescindibles como protector solar, repelente para mosquitos, prismáticos, gafas de sol, guantes para amarrar, ropa cómoda y muchas ganas de viajar despacio.
A lo largo de la ruta hay pueblos encantadores donde puedes comprar todol o necesario. Así como interesantes restaurantes locales donde degustar rica gastronomía de la zona.
No olvides contratar un seguro de viajes. Puedes contratar aquí tu seguro de viajes con 5% de descuento por ser lector de nuestro blog.
Un viaje slow por el sur de Francia
Recorrer el Canal du Rhône à Sète fue mucho más que unas vacaciones. Fue una forma completamente distinta de viajar.
Durante varios días cambiamos las carreteras por canales, los hoteles por una pequeña casa flotante y las prisas por el ritmo pausado del agua.
Y quizá ahí reside el verdadero encanto de esta ruta fluvial por la Camarga francesa, descubrir que, a veces, la mejor manera de conocer un territorio es simplemente dejarse llevar.
Si quieres conocer otros destinos fluviales del sur de Francia, te dejamos nuestra guía completa del Canal de Midi en barco para que puedas planificar tú próxima aventura acuática ;-).




Todo lo que he leído sobre tu viaje en la penichette no ha hecho más que darme una gran envidia! No tenía ni idea de que se podía hacer esto, tengo la costa francesa en mis destinos próximos así que a ver si me dejan pilotar una embarcación! Ya hace mucho que no hago una cosa por primera vez… 😉
Hola Diana, pues ya sabes, ¡anímate!, eso sí piensa que es un viaje muy relajado, y que el paisaje ha cambiado ya que hace unos años, los centenarios plataneros del Canal, han sufrido una plaga y los están talando 🙁
Un abrazo!
¡Genial el post Eva! Se agradece leer textos tan bien escritos. La verdad es que no conocía esta región; otro destino más a la lista de lugares… 😀 Por otro lado, me han gustado mucho las fotografías, ¿son analógicas? Están muy bien 😉
¡Saludos!
Hola viajeros!!! bienvenidos a nuestro blog. Gracias por vuestro comentario ;-). Las fotos, efectivamente, son analógicas y después escaneadas! ya que el viaje lo realizamos hace años cuando aún no teníamos claro lo de las cámaras reflex ;-).
Un abrazo y esperamos que os sigan gustando nuestras experiencias!!
Por lo que explicas, con 4 nociones se pueden pilotar estas naves. Y la verdad es que habéis armado un recorrido precioso!
Hola Jordi, efectivamente, cuando te entregan el barco te dan unas nociones básicas para pilotarlo y no es necesario tener carnet de ningún tipo de conducción ;-).
Tenéis que animaros, porque es un viaje muy interesante y divertido para las familias 😉