¿Te apetece una escapada cercana? En este artículo reunimos algunos de los pueblos más bonitos de los Pirineos Orientales, organizados en una ruta tranquila en coche para recorrer en tres días, desde el Mediterráneo hasta las primeras montañas del Pirineo dominadas por el Canigó.
La primera vez que recorrimos los Pirineos Orientales no íbamos buscando pueblos concretos.
Simplemente seguíamos carreteras secundarias entre viñedos, montañas y pequeños valles del sur de Francia, tal y como solemos hacer.
Fue así como empezaron a aparecer lugares como Eus, Castelnou o Mosset.
Pueblos pequeños, de piedra, con plazas tranquilas y ese aire catalán que todavía se respira en esta parte del antiguo Rosellón.
Con el tiempo hemos vuelto varias veces a esta región, sobre todo en invierno y en verano. Y en cada viaje hemos ido descubriendo nuevos lugares que merecen una parada.
No es una lista definitiva ni pretende serlo.
Es el recorrido que hemos realizado a través de este territorio: un viaje entre mar, viñedos, colinas y pueblos que conservan una identidad profundamente catalana.

El departamento de los Pirineos Orientales entre Francia y Cataluña
Los Pirineos Orientales son ese rincón del sur de Francia donde el Mediterráneo se encuentra con los Pirineos y donde la cultura catalana sigue muy presente en la vida cotidiana.
Hoy forman parte de la región de Occitania, pero durante siglos este territorio perteneció a Cataluña.
Todo cambió en 1659 con el Tratado de los Pirineos, cuando la frontera entre Francia y España se desplazó hacia el sur y el antiguo Rosellón pasó a formar parte del reino francés.
A pesar de ello, muchas tradiciones, nombres de lugares y costumbres siguen recordando ese pasado compartido.
No es extraño escuchar catalán en los mercados, ver banderas catalanas en algunas plazas o encontrar fiestas populares muy similares a las del otro lado de la frontera.
El paisaje también cambia constantemente. La costa rocosa de la Côte Vermeille(Costa Bermeja), con pueblos marineros como Collioure o Banyuls, da paso a los viñedos del Rosellón.
Más al interior aparecen las colinas de Les Aspres, donde se esconden pueblos medievales como Castelnou.
Cuando la carretera empieza a subir hacia las montañas llegamos al Conflent, dominado por el macizo del Canigó, una montaña muy presente en la cultura catalana y visible desde buena parte del departamento.

Más al sur se abre el valle del Vallespir, otro territorio de carácter propio donde pueblos como Céret han atraído a artistas durante generaciones.
Recorrer estos territorios es una de las mejores formas de entender la región.
Y hacerlo a través de sus pueblos permite descubrir con calma esa mezcla de historia, paisaje y cultura que define a los Pirineos Orientales.
Ruta por los pueblos más bonitos de los Pirineos Orientales
Una de las ventajas de viajar por los Pirineos Orientales es que las distancias son cortas.
En pocos kilómetros se pasa del Mediterráneo a las primeras montañas pirenaicas, atravesando paisajes muy distintos.
Esto permite organizar una ruta tranquila en coche de tres días enlazando algunos de los pueblos más bonitos del departamento.
El recorrido atraviesa varios territorios históricos del Rosellón: la costa mediterránea, las colinas de Les Aspres, el valle del Conflent y, si se dispone de más tiempo, el Vallespir.
Te dejamos nuestra ruta por los pueblos más bonitos de los Pirineos Orientales.
Día 1 — Collioure en la Côte Vermeille
Nuestra aventura comienza junto al Mediterráneo, en uno de los pueblos más conocidos de toda la región: Collioure.
El pequeño puerto, las casas de colores y la silueta de la iglesia de Nôtre-Dame-des-Anges frente al mar crean una de las imágenes más reconocibles del sur de Francia.
A comienzos del siglo XX el pueblo atrajo a numerosos artistas, entre ellos Henri Matisse y André Derain, que encontraron aquí la luz que inspiraría el nacimiento del fauvismo.
Pero Collioure también está profundamente ligado a la memoria del exilio republicano español y la Ruta de la Retirada.
Aquí murió en 1939 el poeta Antonio Machado tras cruzar la frontera huyendo de la Guerra Civil.
Su tumba, en el pequeño cementerio del pueblo, sigue siendo un lugar muy visitado por quienes recuerdan aquel episodio de la historia.
Entre el arte, la historia y la tradición marinera, Collioure conserva un ambiente muy especial.
Collioure también es un lugar perfecto para disfrutar de la gastronomía mediterránea.
Durante nuestras visitas hemos tenido la oportunidad de cenar y alojarnos en algunos de los restaurantes y hoteles más especiales del pueblo como Les Roches Brunes.
Incluso en el Hotel Le Relais des Trois Mes con estrella Michelin donde la cocina local se reinterpretaba con mucha delicadeza.

También es un buen lugar para descubrir los vinos de la Côte Vermeille, elaborados en los viñedos que descienden casi hasta el mar.
Muy cerca se encuentra Banyuls-sur-Mer, otro pequeño puerto mediterráneo famoso por sus vinos dulces naturales y que recomendmos visitar en este primer día.
Te dejamos nuestro artículo sobre qué ver en Collioure para que puedas planificar tu escapada a este bello rincón del Mediterráneo.
Día 2 — Les Aspres: Castelnou y Thuir
El segundo día viajamos al desconocido interior. Al alejarse de la costa el paisaje cambia.
La carretera atraviesa la llanura del Rosellón y poco a poco aparecen colinas cubiertas de viñedos y campos.
Esta zona se conoce como Les Aspres, un territorio rural situado entre el mar y las montañas del Conflent.
Aquí se encuentra uno de los pueblos medievales más bonitos del departamento: Castelnou.
El pueblo conserva una estructura medieval muy marcada.

Una calle principal asciende entre casas de piedra hasta el castillo que domina el conjunto. Desde allí se abren vistas hacia la llanura del Rosellón y hacia el Canigó.
Castelnou forma parte de la asociación de los pueblos más bellos de Francia y mantiene un ambiente tranquilo, con pequeños talleres artesanos y terrazas escondidas entre las callejuelas.
Muy cerca se encuentra Thuir, una localidad con más vida cotidiana y un centro histórico agradable donde es fácil hacer una pausa durante la ruta.
Thuir es conocida por sus bodegas y por ser el lugar donde nació el aperitivo Byrrh.
Durante nuestra visita aprovechamos para recorrer el casco antiguo y parar a comer en una pequeña charcutería tradicional donde pudimos probar algunos de los embutidos locales, incluido uno premiado como la mejor salchicha catalana.
También visitamos las históricas cavas de Byrrh, donde se conserva una enorme cuba de roble considerada una de las más grandes del mundo.

Si te interesa conocer mejor esta localidad y su tradición gastronómica, te contamos nuestra experiencia completa en Thuir y las cavas de Byrrh.
Día 3 — El Conflent y los pueblos del Canigó
A partir de aquí el paisaje cambia de nuevo. La carretera se adentra en el valle del Conflent, dominado por el macizo del Canigó.
Durante el tercer día, recorremos tres de los pueblos más bellos de Francia en Pirineos Orientales.
El primero de ellos es Eus, construido sobre una colina con vistas abiertas hacia el valle.
Las casas de piedra se escalonan alrededor de la iglesia y desde sus calles se abre una panorámica amplia sobre el paisaje.

Gracias a su orientación, Eus recibe muchas horas de sol y a menudo se le considera uno de los pueblos más soleados de Francia.
Nosotros terminamos la visita como más nos gusta: sentados en la terraza de un pequeño bistró tomando un aperitivo mientras contemplábamos el paisaje tranquilo del valle del Conflent.
Siguiendo el curso del río Têt se llega a Villefranche-de-Conflent, uno de los pueblos fortificados más interesantes del sur de Francia.
La localidad está completamente rodeada por murallas reforzadas en el siglo XVII por el ingeniero militar Vauban, responsable de numerosas fortificaciones en la frontera entre Francia y España.
Incluido en la lista UNESCO de las fortificaciones de Vauban, Villefranche conserva un cálido ambiente dentro de sus murallas, con calles estrechas, tiendas artesanas y pequeñas plazas llenas de vida.
A continuación, tomamos una carretera secundaria hacia las montañas donde se ubica Évol, uno de los pueblos rurales mejor conservados del Pirineo catalán.
Casas de piedra, tejados oscuros y calles estrechas forman un conjunto que parece detenido en el tiempo.
Este lugar cierra nuestra ruta por los pueblos más bonitos de los Pirineos Orientales en tres días.

Más pueblos bonitos de los Pirineos Orientales para ampliar la ruta
Si dispones de un día más en la zona, hay varios lugares cercanos que merecen una parada y que completan muy bien esta ruta por el interior del departamento.
Muy cerca de Villefranche se encuentra Prades, una localidad muy querida en la cultura catalana.
Durante el exilio republicano vivió aquí el violonchelista Pau Casals, uno de los músicos más importantes del siglo XX. Cada verano se celebra el prestigioso Festival Pablo Casals de música clásica.
Siguiendo carreteras más tranquilas del Conflent merece la pena visitar Mosset, un pequeño pueblo de montaña conocido por su Museo de los Perfumes y por su ambiente rural muy bien conservado.
En la meseta de la Cerdanya se encuentra Mont-Louis, una ciudadela fortificada situada a más de 1.600 metros de altura.
Fue construida en el siglo XVII por el ingeniero Vauban como parte del sistema defensivo que protegía la nueva frontera con España.
Sus murallas forman parte del conjunto de fortificaciones declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Si el viaje continúa hacia el sur del departamento también merece la pena acercarse hasta Céret, en el Vallespir, famoso por su Museo de Arte Moderno.
La localidad atrajo a numerosos artistas durante el siglo XX, entre ellos Pablo Picasso o Georges Braque.
El ambiente de sus plazas, con cafés y galerías de arte bajo la sombra de los plátanos, le da un carácter bastante distinto al de los pueblos del Conflent.
Consejos para hacer esta ruta por los Pirineos Orientales
- La mejor forma de recorrer esta zona es en coche, ya que muchos pueblos están conectados por carreteras secundarias.
- Las distancias son cortas, por lo que tres días son suficientes para hacer la ruta con calma.
- Primavera y otoño son estaciones ideales para viajar por esta región.
- En verano conviene visitar las localidades a primera hora de la mañana para evitar las horas de mayor afluencia.
Un viaje por el carácter catalán del sur de Francia
Recorrer los pueblos más bonitos de los Pirineos Orientales es también recorrer la historia de un territorio fronterizo donde las influencias francesas y catalanas conviven desde hace siglos.
Los nombres de los pueblos, la gastronomía, las fiestas populares y el paisaje hablan todavía de ese pasado compartido entre Cataluña y el Rosellón.

En pocos kilómetros el paisaje cambia constantemente: el Mediterráneo, los viñedos de la llanura, las colinas del interior y finalmente las montañas del Pirineo dominadas por el Canigó.
Y entre todos esos paisajes aparecen pueblos que conservan la memoria de ese territorio.
Una forma sencilla, y bastante bonita, de descubrir esta región del sur de Francia es hacerlo así: avanzando pueblo a pueblo, sin prisa, dejando que el viaje vaya dibujando el mapa entre el mar y las montañas.
Nosotros, hemos disfrutado muchísimo de esta ruta, esperamos que tú también.
Si quieres ampliar información sobre esta zona, te recomedamos nuestro artículo sobre qué ver en los Pirineos Orientales. Una guía completa del departamento menos conocido de la región de Occitania.




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