Couchsurfing en Shiraz: taxis, tortillas y hospitalidad iraní

Tras visitar localidades rurales como Abyaneh, compartir fin de semana de acampada, conocer la ciudad de los Reyes Magos de Oriente, dormir en el desierto, convivir con un nutrido grupo de viajeros en Isfahan y vivir con intensidad una tormenta de arena, nuestro periplo llegaba a su ecuador en la ciudad «del vino y de las rosas», donde vivimos una grata experiencia de taxistas, compras, helados y couchsurfing en Shiraz.

Todos los que seguís nuestro blog conocéis nuestra pasión por el viaje colaborativo así como el cariño que le tenemos a esta plataforma d eturismo colaborativo.

Prueba de ello fue el viaje de un mes que nos llevó de casa en casa por diferentes localidades iranís compartiendo retazos de cotidianiedad con varias familias.

Viajar a Irán es mucho más que recorrer paisajes y monumentos; es vivir experiencias únicas gracias a su gente y su cultura.

En este artículo, te contamos nuestra aventura para llegar a la casa de nuesro anfitrión de couchsurfing en Shiraz y de qué manera una tortilla de patatas se convirtió en la protegonista de esta etapa.

Adiós a Yazd, hola a Shiraz

Abandonamos la vieja ciudad de Yazd a última hora de la tarde con la hora azul surcando el cielo, cosa rara pues su color natural es el marrón debido a las constantes partículas de arena provenientes del cercano desierto.

La estación de Yazd está a una hora de la ciudad vieja.¡Menos mal que salimos con tiempo! El viaje en taxi se nos hizo larguísimo y en un momento dado pensábamos que el taxista nos llevaba a Shiraz directamente.

Moverse por Irán en bus público

Una vez en la estación, comprar los billetes se convierte en otra prueba.

Todo está escrito en farsi o árabe, pero la hospitalidad iraní hace que en menos de diez minutos tengamos nuestros pasajes.

En Irán, los extranjeros somos un soplo de aire fresco para los locales que siempre quieren ayudar y conversar contigo. En menos de diez minutos teníamos solucionado el tema de los billetes.

Es curioso el «sindrome paternalista» que muestran muchas personas en Irán, te acogen como si fueras un hijo suyo, te llevan, te traen, se preocupan de tu seguridad, de que no te pase nada, de colocarte justo en el lugar exacto al que quieres llegar.

Estación autobuses Shiraz
Estación autobuses Shiraz

Pasadas las diez de la noche (no hemos salido nunca a la hora prevista en nuestros desplazamientos), partía nuestro autobús VIP con dirección a la famosa ciudad de las rosas, del vino, de los románticos palacios y jardines, de la poesía.

¡Emoción contenida al sabernos cerca de Persépolis!

Llegar a Shiraz, lío en la estación de autobuses

Tras un cansado viaje llegamos a pirmera hora de la mañana a Shiraz. La estación de autobuses está hasta arriba de gente, los hay durmiendo en pequeñas tiendas de campaña sobre el césped de los jardines, los hay tumbados en bancos.

Al bajar del bus comienza nuestra rutina viajera: ir al baño (por llamarlo de alguna manera) tomar un delicioso y energético desayuno, preparar la dirección de nuestro anfitrión.

Se suma, ahuyentar a una cantidad copiosa de taxistas oficiales, pseudoficiales, particulares y espontáneos que nos persiguen hasta la saciedad para utilizar su coche.

Tras varios noes, una vez relajados y camuflados en una pequeña cafetería de la estación tomamos contacto con Siavashi, nuestro anfitrión en la ciudad de Shiraz vía wassapt.

A la hora de coger el taxi, ¡casi creamos un coflicto diplomático! Muchos conductores estaban a la espera de nuestra salida triunfal de la estación.

«Tarde o temprano, la pareja de turistas tendrán que salir por algún lado» y en la puerta nos aguarda un grupo de taxistas para «acogernos». 

Total, que tras unos enfados por aquí, unos gritos por allá y el rescate de algunos empleados de la estación, subimos en uno de los taxis oficiales rumbo a casa de Siavashi.

Taxis amarillos Irán terminal autobuses
Taxis amarillos en terminal autobuses
La peligrosa conducción en Shiraz (como en todo Irán)

El cansancio puede conmigo y el trayecto lo realizo totalmente dormida. Parece que mi mente y mi cuerpo, poco a poco, van confiando en la destreza de los kamikazes taxistas iraníes.

«Si el universo había hecho realidad nuestro sueño de viajar a Irán, no sería tan irónico como para consentir que nos pasara nada malo mientras nos desplazábamos en un taxi».

Estas reflexiones pasaban por mi cabeza al ver un conductor realizando una maniobra inapropiada, o yendo a más velocidad de la permitida.

O mientras me movía como una garbanzo solitario en una olla de cocido de un lado para otro en la parte de atrás del automóvil o mientras el conductor daba marcha atrás en mitad de la autopista para tomar la salida que se acababa de pasar.

Vamos, esas cosas tan naturales que pasan en Irán y que para nosotros suponían una apertura de ojos como jamás imaginábamos que los podríamos llegar a abrir.

Un don’t worry! seguido de una amable sonrisa, cada vez que de mi boca salía un grito o una risa histérica. ¡La verdadera aventura en Irán está en sus taxis!

Y así, como unos garbanzos removidos en un cocido, salíamos del coche amarillo para ser recibidos por el joven Siavashi, nuestro anfitrión de couchsurfing en Shiraz.

Experiencia couchsurfing en Shiraz

No recuerdo bien la llegada a Shiraz debido al cansancio, pero sí la adormilada cara de Siavashi al entrar en su casa (son las siete de la mañana). En menos de diez minutos, estamos todos durmiendo otra vez.

En el comedor-cocina-sala de estar-dormitorio de la casa, extendemos las colchonetas, unas mantas, las sábanas, y a dormir. ¡Así de sencillo!

Nos ha encantado lo prácticos que son los iraníes, nada de complicaciones con el mobiliario, las lamparas, las habitaciones, la cocina.

En todas las casas que hemos estado, como mucho, hay dos dormitorios, el mobiliario justo para comer y dormir en el suelo, sobre una alfombra.

No hemos visto ninguna cama, a excepción de la de nuestro anfitrión de Isfahán, y los lavabos son aquí, «lo mismo me ducho que hago mis necesidades», tal cual. Practicidad 100%. ¡Menos que limpiar!

Tras el reparador sueño, al despertar, todos tenemos otras caras, más relajadas y descansadas.

Nuestro anfitrión de Couchsourfing Shiraz Irán
Siavashi, anfitrión en Shiraz (perdonar la calidad de la foto, es con móvil y estamos medio dormidos)
El joven músico Siavashi

Siavashi es un joven ingeniero que sueña con emigrar a Canadá para trabajar en sus plataformas petrolíferas. Comparte un pequeño apartamento con su hermana y destaca por su hospitalidad y curiosidad cultural.

Se mostró encantado de que hablara francés en lugar de inglés, ya que necesita practicar este idioma. Desde ese momento, dejamos de lado el inglés y nos comunicamos en francés. Incluso me pidió ayuda con unos documentos que necesitaba redactar en ese idioma, ya que aún no lo domina completamente.

Después de intercambiar regalos, disfrutar de una ducha reparadora y desayunar, Carmelo y yo salimos a explorar Shiraz. Aunque nuestro anfitrión no pudo acompañarnos debido a su trabajo y clases, nos dio excelentes recomendaciones para el día.

Al regresar por la tarde, con ganas de preparar la cena y conocer mejor a Siavashi, descubrimos en él otro ejemplo de la juventud iraní: culta, bien formada, de mentalidad abierta y en desacuerdo con el gobierno que les ha tocado vivir. Para ellos, los ayatolás representan algo del pasado, desconectado de la sociedad actual. Sin embargo, el fracaso de la revolución verde ha dejado un sentimiento de resignación entre muchos.

Siavashi es un apasionado de la música: toca la guitarra, canta y compone. Además, domina el inglés, el francés y es un conversador nato. Sus profundos ojos negros reflejan una sed de conocimiento sobre el mundo exterior y la cultura «occidental». Medio en broma, medio en serio, me preguntó si podría encontrar una novia en España, lo que nos arrancó unas risas mientras compartíamos la cena.

Tortilla de patatas en couchsurfing Shiraz
Tortilla de patatas junto Siavashi
La tortilla de patatas

Carmelo preparó una tortilla de patatas. Aunque no contábamos con una sartén adecuada ni con aceite de oliva, el resultado fue sorprendentemente bueno. Nuestro anfitrión, que nunca había probado este plato, quedó tan encantado que casi se la dejamos entera para él.

Para nosotros, esta es la tortilla de patatas número… ¡chiquicientasmil! en nuestros viajes, y seguramente no será la última en Irán.

Quizá deberíamos escribir un post dedicado al curioso imán que genera la tortilla de patatas entre nuestros anfitriones. Es un plato que nunca deja de sorprender y conectar culturas.

Mientras tanto, seguimos disfrutando de nuestra experiencia de couchsurfing en Shiraz, una ciudad llena de encanto, sorpresas y personajes peculiares que prometen dejar una huella imborrable en nuestro viaje.

Vídeo resumen Couchsurfing en Shiraz

Vídeo versión 3D

Consejos prácticos para viajar por Irán y hacer couchsurfing

Transporte:

  • Autobuses: Los VIP son ideales para trayectos largos; cómodos y con horarios nocturnos.
  • Taxis: Negocia siempre el precio antes de subir. Los oficiales son amarillos, los «alegales» crema, y los espontáneos pueden sorprenderte.
  • Reservas: Utiliza la ayuda de tus anfitriones para comprar billetes por internet, ya que necesitas una tarjeta iraní.
  • Avión: Las principales ciuddes del país cuentan con aeropuerto. Viajar en avión es muy seguro.

Couchsurfing:

  • Aunque está prohibido oficialmente, la comunidad de couchsurfing en Irán es amplia y activa.
  • Los anfitriones suelen ser muy hospitalarios, pero respeta las normas culturales del país.

Curiosidades:

Las estaciones de autobuses son funcionales y bien organizadas, pero prepárate para el caos de los taxistas.

En Irán, la gente se desplaza mucho durante las fiestas, así que reserva transporte con antelación.

En las ciudades hemos utilizado todo tipo de transporte, incluido el metro. El abanico de posibilidades existentes para el transporte en Irán es muy amplio.

Moderna terminal de bus urbano en Irán
Moderna terminal de bus urbano en Irán (perdón porla calidad de la foto, está realizada con móvil)

Sea como sea, ya ves que Irán es un país por el que te puedes mover fácilmente y si decides hacer couchsurfing en Shiraz o en otros lugares, ¡ningún problema!

Irán es un país que atrapa con su hospitalidad, su historia y las pequeñas aventuras cotidianas.

Ya sea compartiendo una tortilla de patatas con un anfitrión o navegando por el caos de los taxis, cada experiencia te conectará más con su cultura. ¿Te atreves a descubrirlo?.

Si quieres viajar a Irán y te surgen dudas, quieres ampliar la información o sencillamente compartir tu itinerario con nosotros hazlo a través de nuestro apartado de comentarios. ¡Muchas gracias!

13 Comentarios

  1. Gaolga

    Ahora que se ve hacia atrás la anécdota de los taxis suena divertida pero seguro que en ese momento ha de haber sido estresante! lo digo por que a nosotros nos paso algo parecido en Yazd… nos acosaron varios taxistas y al final no me quería subir a ninguno y hasta les grite en español (sabiendo que no me iban a entender era mas bien para desahogarme haha)

    Saludos!

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    • Eva Puente

      jajajja si Olga, son situaciones que también hemos vivido en nuestra querida Barcelona al llegar al aeropuerto, lo único que le diferencia es el idioma y no conocer las costumbres del país :-).

      Gracias por tu comentario,
      Eva y Carmelo

      Responder
  2. jordi (milviatges)

    Madre mía! Menuda historias viajeras! La verdad es que os admiro, pero me quedo con nuestro coche con conductor, que la verdad es que era muy cómodo y salía muy bien de precio y nuestro hotelillos, que también estaban muy bien de precio.

    Responder
    • Eva Puente

      Gracias por el comentario Jordi, pero nosotros no cambiamos por nada del mundo este estilo de viajar ;-). jajajajja, aunque nos provoque situaciones límite, una parte importante de los viajes es la aventura!

      Un abrazo
      Eva y Carmelo

      Responder
  3. Karla

    Wow, que buena historia! Me encantó que a pesar de que Couchsurfing sea ilegal allá haya formas de poder hospedarse con gente local. Muy buen post para cuando pueda ir a conocer Irán.

    Responder
    • Eva Puente

      Gracias por tu comentario Karla. Si tienes la oportunidad de ir, ya verás que su hospitalidad es desbordante, y ni siquiera su gobierno puede impedir que abran sus puertas a extranejeros. Su sed de conocer y compartir es muy grande.

      Responder
  4. Laura

    Muy interesante, Eva y Carmelo! Gracias!

    Nosotros vamos ahora en abril, estoy expectante!!
    Queremos ir de couchsurfers también, podríais recomendarnos hosts? Hemos buscado a Siavashi y no he encontrado a nadie con ese nombre en Yazd…

    Gracias de nuevo,
    Laura

    Responder
    • Carmelo Caballero

      Hola Laura, gracias por pasarte por nuestro blog.

      Tienes razón, Siavashi ya no aparece, igual a vendido la casa que ofrecía o ha dejado de acoger, no se.
      Te recomiendo que pongas público tu viaje en las localidades que vas a visitar, o en el país en general, a nosotros nos llovieron ofertas de distintas ciudades, a las que al final no pudimos abarcar ni visitar.

      Otra cosa que debes tener presente, es que nos comentaron unos amigos que fueron últimamente, que algunos host piden dinero. Eso no es el espíritu del couchsurfing, ya que se trata de un ofrecimiento sin ánimo de lucro monetario, pero parece que algunos espabilados se han apuntado por otros motivos.

      Te recomiendo que leas bien las referencias de los que vayas a pedirles alojamiento.
      Si pasas por Kashan, no dejes de visitar a mohammad, «father of couchsurfing» como se autoproclama. Puedes ver en nuestros vídeos la entrevista que le hicimos.

      Mucha suerte y disfruta del país.

      Responder
      • LAURA

        Muchas gracias, Carmelo!

        Ya me he visto vuestros videos, os he debido de subir las visitas de lo lindo 🙂

        Gracias por tus recomendaciones.

        Como siempre, hay mucho listo que se intenta aprovechar. En cualquier caso (tomando nota del gesto de preparar tortilla de patata), nos gustaría mostrar nuestro agradecimiento a nuestros hosts (si es que tenemos suerte…). Me recomiendas algo más? No quiero ser invasiva, ni prepotente, pero sí quisiera invitarles a un té o pagarles algo… (gasolina, comida…). Qué sería lo más usual, vosotros que habéis viajado tanto con Couchsurfers??

        Saludos,

        Responder
  5. carmelo

    Al té, te invitarán ellos seguro. Nosotros llevamos unos detallitos de España y les hizo mucha ilusión (unos platos de porcelana con el quijote dibujado).
    Les gusta mucho la música latina, así que llevarles un CD con una buena colección, puede también ser un regalo.
    Por cierto, aprendete alguna canción, por si te hacen cantar algo o tocar un instrumento o recitar poesía, les encanta la cultura.
    El intercambio culinario también lo aprecian.

    Espero que te sirva de orientación.

    Un abrazo y buen viaje. Ya nos contarás.

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  6. LAURA

    Muchas gracias Carmelo!

    Me parecen muy buenas ideas 🙂

    Ya estamos con un pie allí, esperemos que vaya bien con el Visa On Arrival, ya que no nos ha dado tiempo a hacer el visado antes de ir.

    Os contaremos nuestras aventuras en el blog.

    Por cierto, parece que, a pesar de lo dificultoso, hemos encontrado algún couchsurfer. Qué bien!

    Saludos,
    Laura

    Responder
    • Eva Puente

      Hola Laura!!!! Muchas gracias por el feedback!!!!! Nos alegramos muchísimo de que te sirviera nuestro blog y las coasa que contamos y recomendamos!!! Como nos alegra tener noticias de los lectores. Un abrazo y ahora os toca a vosotros recomendar y compartir vuestro viaje.
      Saludos viajeros!
      Eva y Carmelo

      Responder

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Carmelo Caballero

Curioso por naturaleza. Aporto mi particular visión sobre el turismo sostenible, el patrimonio desconocido y los viajes colaborativos. Me apasiona compartir viajes a través del vídeo. ¿Conoces nuestro canal?

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