Bélgica es uno de los países europeos que más veces hemos visitado, y cada viaje nos ha servido para descubrir una cara distinta del país. Por eso, hemos decidido crear esta guía sobre qué ver en Bélgica.
La primera vez fuimos buscando las típicas y famosas ciudades medievales como Brujas o Gante.
Después llegaron las abadías trapenses, las carreteras tranquilas de Valonia, los pueblos que apenas aparecen en las guías y las Ardenas, donde entendimos que Bélgica también podía ser naturaleza.
Eso es precisamente lo que más nos gusta de este país. No hace falta recorrer grandes distancias para cambiar completamente de paisaje.

En apenas una hora puedes pasar de una plaza monumental a un bosque, de una ciudad universitaria a un pequeño pueblo o de una cervecería histórica a un castillo medieval.
Esta guía no pretende ser una lista interminable de lugares que visitar, sino una visión global de Bélgica para ayudarte a decidir qué tipo de viaje encaja mejor contigo.
Para ello, además, encontrarás enlazadas todas las guías que hemos ido publicando durante estos años para que puedas profundizar en cada destino.
Cómo llegar y m
overse por Bélgica
Bélgica nos gusta por su pequeño tamaño, lo que lo convierte en un país muy agradable para desplazarse, sin necesidad de perder mucho tiempo en desplazamientos.
Además, en pocos kilómetros, se pasa de una ciudad medieval a una abadía trapense, de una plaza monumental a una carretera rodeada de bosques.
Esto hace que organizar una ruta por el país, sea más importante de lo que parece. Consulta nuestra guía: consejos para conducir por Bélgica, si te decides por un road trip.
¿Para el resto?, te dejamos un resumen:

Bélgica según tu tipo de viaje
Nosotros solemos dividir el país en cuatro grandes zonas (que pueden o no coincidir con sus regiones naturales):
– Flandes, perfecta para una primera visita gracias a sus ciudades históricas, su patrimonio artístico y la facilidad para recorrerla en tren.
– Bruselas y alrededores, ideal para combinar cultura, gastronomía y excursiones de un día.
– Valonia, mucho más rural, tranquila y desconocida, donde el coche se convierte casi en parte del viaje.
– Las Ardenas, un destino para quienes disfrutan conduciendo despacio, caminando entre bosques y descubriendo pueblos diminutos.
¡Ojo! antes de reservar vuelos o alojamiento merece la pena hacerse una pregunta muy sencilla: ¿Qué Bélgica quieres descubrir? La respuesta cambiará completamente la ruta.

Muchas veces el tiempo disponible no es lo que determina el viaje sino el tipo de experiencia que buscas.
Si es tu primera vez en Bélgica, probablemente Flandes y Bruselas sean la mejor puerta de entrada.
Si prefieres castillos, pueblos tranquilos y carreteras secundarias, Valonia terminará sorprendiéndote mucho más de lo que imaginas.
Y si lo que buscas es naturaleza, bosques y unos días para desconectar, las Ardenas son una apuesta segura.
Vamos a describirte cada zona para que tú mismo decidas tu viaje 😉
1. Qué ver en Flandes: más allá de Brujas y Gante
Es muy probable que tu primer viaje a Bélgica empiece aquí.
Flandes reúne algunas de las ciudades más bonitas de Europa, una red ferroviaria magnífica, un patrimonio impresionante y una gastronomía que va muchísimo más allá del chocolate y las patatas fritas.
Ahora bien, cometerías un pequeño error si pensaras que Flandes se resume en Brujas y Gante.
Nosotros también llegamos la primera vez con esa idea. Y nos bastó un solo viaje para descubrir que detrás de esas dos joyas existe una región enormemente diversa.
Aquí puedes organizar un recorrido por ciudades de arte y otras joyas desconocidas; dedicar varios días a pueblos tranquilos; recorrer la costa del mar del Norte; seguir las huellas de la Primera Guerra Mundial o montar una ruta gastronómica.
Y sí, puedes hacer todo eso en un mismo viaje. Puedes ampliar información en nuestra guía sobre qué ver y hacer en Flandes.

Las grandes ciudades de arte
Las cinco grandes ciudades flamencas tienen personalidad propia. Aunque comparten un enorme patrimonio histórico, ninguna se parece realmente a las demás.
Empecemos por la famosa Brujas que sigue siendo una de las imágenes más reconocibles de Bélgica.
Para preparar bien tu escapda a la ciudad, puedes consultar nuestra guía completa para visitar Brujas.
Pero si tuviéramos que elegir una ciudad belga para volver una y otra vez, probablemente sería Gante.
Tiene el patrimonio monumental de Brujas, pero con un ambiente mucho más cotidiano. Es una ciudad viva, universitaria y muy fácil de recorrer caminando.
Te dejamos nuestra guía Qué ver en Gante en dos días para preparar mejor tu visita.


La ciudad del Escalda, Amberes, rompe completamente con la imagen clásica de Flandes, pues aquí, aparecen el diseño, la moda, la arquitectura contemporánea y una personalidad mucho más atrevida.
Todo ello sin renunciar a su enorme legado histórico y artístico plasmado en lugares como la Casa Museo Rubens, una joya del barroco europeo.
Para descubrirla te dejamos nuestro paso por la bella ciudad del río Escalda: Qué ver y hacer en Amberes en un día.
Descubrir Malinas, una ciudad que suele pasar desapercibida entre los grandes nombres, es todo un acierto.
Pasearla con calma permite descubrir una ciudad elegante, profundamente ligada a la historia de los antiguos Países Bajos y con una relación muy estrecha con España.
Mucho menos masificada que Brujas o Gante, reúne buena parte de la esencia de Flandes y resulta muy cómoda para recorrerla caminando o en transporte público.
Lovaina pone el broche final de las ciudades del arte.
Su ambiente joven, una de las bibliotecas más espectaculares del país y suficientes terrazas como para entender por qué cuesta tan poco quedarse un rato más del previsto.
Para concluir la ruta por las ciudades del arte flamencas, te dejamos los imprescindibles que ver en Lovaina.


La Flandes de los pueblos y ciudades tranquilas
Cuando uno deja atrás las ciudades más famosas, aparece una Flandes rural, mucho más silenciosa y pausada.
Es una Bélgica de bellos canales sin apenas turistas, de plazas donde solo se escucha el sonido de las bicicletas y de pequeñas cervecerías (brasseries) donde el tiempo avanza más despacio.
Puedes conocer estos lugares con más precisión en nuestras guías:
- Visitar Lier, la joya desconocida de Flandes.
- Qué ver y hacer en Dendermonde, la sorpresa de un viaje por Flandes.
- Descubrir Veurne y la zona rural de Flandes.
- Qué ver en Damme, uno de los pueblos más bonitos de Bélgica.

Costa, dunas y naturaleza en Flandes – El Mar del Norte
Muchos viajeros descubren con sorpresa que Bélgica también tiene costa.
No hablamos de playas para pasar una semana al sol, sino de un litoral agradable donde se suceden paseos marítimos, dunas, reservas naturales y pequeñas localidades con mucho encanto en el Mar del Norte.
Una de las mejores formas de recorrerlo es utilizando el famoso Tranvía de la Costa. Durante el recorrido aparecen lugares como Ostende, De Haan o Knokke-Heist.
Imprescindible realizar rutas de senderismo por la costa belga. A nosotros nos fascinó descubrir De Panne y la reserva Natural de Westhoek, conocido como el Sáhara de Flandes.
Resulta también muy recomendable visitar la reserva natural de Dunas y Polders de Zwin en una jornada. ¡Una agradable sorpresa en nuestra aventura flamenca!
Son excursiones muy distintas a la Bélgica medieval que la mayoría de viajeros tiene en mente.
La memoria de la Primera Guerra Mundial en Flandes
Pocos lugares transmiten tan bien el impacto que tuvo la Primera Guerra Mundial en Europa como la ciudad de Ypres y alrededores.
Cementerios militares, trincheras, memoriales y pequeños pueblos reconstruidos recuerdan que estos campos, hoy tranquilos y verdes, fueron escenario de algunos de los combates más duros del conflicto.
No es una ruta alegre, pero sí profundamente recomendable. Nosotros salimos con la sensación de haber entendido mucho mejor una parte de la historia europea que, hasta entonces, solo conocíamos por los libros.
Te recomendamos visitar Ypres sin prisas, conocida como la Ciudad de la Paz. Un lugar a menudo olvidado en los circuitos turísticos del país.
Pero, cada cada viaje por la región flamenca puede ser completamente diferente al anterior. ¡Hay mucho por descubrir!
Puedes dedicar varios días a recorrer sus ciudades de arte, visitar los beaterios de Flandes declarados Patrimonio de la Humanidad o planificar una ruta gastronómica para descubrir qué comer en Flandes, más allá del chocolate, los mejillones y las patatas fritas 😉
Una opción que nos encanta es hacer rutas para descubrir pequeñas cervecerías o para perdernos por pueblos y zonas rurales donde apenas llegan los turistas.
Esa es precisamente la grandeza de Flandes, crees que lo único de interés para conocer son Brujas y Gante, y terminas descubriendo una región mucho más rica, variada e interesante de lo que imaginabas.

2. Qué ver en Bruselas y alrededores
Bruselas suele generar opiniones muy distintas. Para nosotros, es una gran incomprendida en los circuitos turísticos.
Hay quien le dedica unas pocas horas antes de seguir hacia Brujas o Gante y siente que la ciudad no termina de convencerle. Nosotros creemos que el problema casi nunca es Bruselas, sino las prisas.
Es una ciudad que se disfruta mejor caminando sin un horario demasiado rígido. Detrás de la imagen de capital europea aparece una mezcla de historia, arquitectura, gastronomía, modernismo, cómic y barrios con mucha personalidad.
La Grand Place suele ser el primer gran impacto. Después llegan las Galerías Reales, las fachadas modernistas, las cervecerías centenarias, las chocolaterías y esas calles donde siempre parece haber algo que descubrir.

Si es tu primera visita, hemos preparado una guía con todo lo imprescindible que ver en Bruselas en un día.
Bruselas también funciona muy bien como base para visitar ciudades flamencas gracias al excelente transporte ferroviario del país. De hecho, muchos viajeros prefieren dormir siempre en la capital y hacer excursiones de un día.
Es una opción cómoda, aunque seguimos siendo partidarios de dormir alguna noche en ciudades como Brujas o Gante.
Cuando cae la tarde y regresan los últimos trenes, empieza una Bélgica mucho más tranquila. ¡Y créenos, merece la pena vivirla!
Excursiones desde Bruselas
Una de las grandes ventajas de alojarse en Bruselas es que permite organizar escapadas muy variadas sin recorrer grandes distancias.
Disfrutamos especialmente de la excursión que combina Tervuren, Waterloo y el lago de Genval.
En un solo día puedes pasar de visitar uno de los escenarios más famosos de la historia europea a pasear por un tranquilo lago rodeado de naturaleza.
Es un plan perfecto para descubrir otra cara de Bélgica y comprobar que, a muy pocos kilómetros de la capital, el paisaje cambia por completo.


3. Qué ver en Valonia: la Bélgica que nadie espera
Durante nuestro primer viaje pensábamos que Valonia sería simplemente el camino entre unas ciudades y otras, pero nos equivocamos.
Con el tiempo se ha convertido en una de las regiones europas a las que más ganas tenemos de volver.
Aquí desaparecen las grandes concentraciones de turistas y aparecen carreteras secundarias, fortalezas, abadías, pequeños pueblos y paisajes mucho más tranquilos.
Es una Bélgica diferente, precisamente por eso merece la pena conocerla.
Para convencerte de ello, puedes leer nuestra completa guía de Valonia en coche. Sin duda, ¡Una joya de Esuropa por descubrir!

Las ciudades históricas de Valonia
Aunque muchas veces se asocia Valonia únicamente con naturaleza, también alberga ciudades con mucho patrimonio, cultura, vida local y rica gastronomía. Vamos a conocerlas:
Empezamos con Namur, capital y magnífica puerta de entrada a Valonia.
Su espectacular ciudadela domina la confluencia de los ríos Mosa y Sambre y explica por sí sola la importancia estratégica que tuvo la ciudad durante siglos.
Si decides incluirla en tu ruta, aquí puedes consultar nuestra guía que ver en Namur en un día.
Pocas ciudades resultan tan fotogénicas como Dinant. Su colegiata, la ciudadela encaramada sobre la roca y el río Mosa forman una de las imágenes más reconocibles de Bélgica.
Aquí nació Adolphe Sax, inventor del saxofón, y sus alrededores esconden algunas de las abadías trapenses más importantes del país.
Desde la ciudad también puedes realizar uno de los paseos fluviales más bonitos de Bélgica navegando por el río Mosa hasta Namur.
Si quieres organizar la visita, lee nuestra guía para descubrir Dinant en un día.

Lieja, capital económica de la región, es una ciudad que suele dividir opiniones, sin embargo, a nosotros nos conquistó desde el primer momento.
Está claro que no intenta seducir con una imagen perfecta, sino con mercados tradicionales, cafeterías llenas de vida, arquitectura, patrimonio industrial y un ambiente universitario que la convierte en una de las ciudades más vivas del país.
Tiene zonas menos cuidadas, es cierto, pero precisamente ahí reside parte de su personalidad.
Nos parece una ciudad especialmente recomendable para viajeros que disfrutan descubriendo destinos con carácter.
Puedes preparar la visita con nuestra guía completa de qué ver en Lieja en dos días.
Y finalmente, nuestra adorada Mons, que suele quedar fuera de muchos itinerarios y creemos que es un error.
Su centro histórico, su ambiente universitario y varios monumentos declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO la convierten en una de las ciudades más interesantes de Valonia.
Además, resulta perfecta para recorrer buena parte del oeste de la región. Nosotros la utilizamos como base para descubrir pueblos cercanos, visitar Pairi Daiza y recorrer escenarios históricos de las guerras mundiales.
En nuestra guía encontrarás todo lo imprescindible para visitar Mons.
Pairi Daiza, una sorpresa inesperada
No todos los viajes por Valonia tienen que girar alrededor de castillos o abadías, por eso decidimos hacer algo diferente.
Situado a pocos kilómetros de la ciudad de Mons, el zoológico, resort y jardín botánico Pairi Daiza, nos sorprendió muchísimo.
Un enorme espacio donde jardines, arquitectura, conservación animal y paisajes inspirados en distintas culturas del mundo consiguen crear una experiencia muy diferente.
Si viajas con niños es una apuesta segura. Y si no viajas con ellos, tampoco lo descartes demasiado rápido. Nosotros fuimos pensando que dedicaríamos unas horas… y terminamos preguntándonos cómo era posible que el día hubiese pasado tan deprisa.
Para conocer mejor este lugar te dejamos nuestra guía para visitar Pairi Daiza.
Pueblos, castillos y carreteras secundarias
Si nos preguntaran qué es lo que más disfrutamos de Valonia, probablemente responderíamos sin dudar: ¡conducir!
Una carretera lleva a un castillo. El castillo conduce a un pequeño pueblo. En ese pueblo descubres una terraza donde decides parar a comer. Y, cuando vuelves al coche, alguien te recomienda otro lugar que ni siquiera aparecía en el mapa.
¡Así funcionan muchos viajes por Valonia!
Visitar Bouillon es un imprescindible en cualquier ruta por Bélgica. Aquí dieron inicio las Cruzadas, algo que nos resultó fascinante.
¿Sabías que en Valonia se encuentra la ciudad más pequeña del mundo? ¡Sorpresa! Esta región te deja sin aliento con sus curiosidades y anécdotas.
Durbuy presume de ser la ciudad más pequeña del mundo, aunque el debate sobre ese título siga dando conversación.
Nosotros preferimos quedarnos con sus calles empedradas, su ambiente relajado y el placer de pasearla sin mirar el reloj.
Para no perderte nada, explora nuestra guía para descubrir Durbuy.

Si buscas un lugar diferente, no dejes de visitar Redu, la Villa del Libro de Bélgica.
Sus librerías de segunda mano, su ambiente tranquilo, el entorno natural de las Ardenas y la proximidad del Euro Space Center hacen que sea una de las excursiones más originales desde esta región.
Abadías, cerveza y patrimonio
Hablar de Bélgica es hablar de cerveza, pero también del patrimonio vinculado a esta famosa bebida.
Las abadías trapenses forman parte de la historia del país y ayudan a entender una tradición que va mucho más allá de la gastronomía.
Visitar la Abadía de Orval resume perfectamente esa unión entre historia, arquitectura, naturaleza y cerveza trapense.
Algo parecido ocurre en Rochefort, donde la tradición monástica continúa muy presente. Incluso quienes no son aficionados a la cerveza suelen disfrutar enormemente este tipo de visitas.
Si quieres disfrutar de una cata de exquisitas cervezas, te dejamos la información para descubrir Rochefort, sus abadías y cervecerías.

Como ves, Valonia da para mucho, pero… sigamos descubriendo sus secretos.
4. Qué ver en las Ardenas belgas
Aunque administrativamente forman parte de Valonia, las Ardenas son una pequeña región en si mismas.
Recorrer las Ardenas sin prisas fue una de las decisiones más acertadas de nuestro road trip por Valonia, para ello, reservamos el alojamiento rural Le Gîte Le Clos de la Fontaine, como campamento base.
Cuando las ciudades medievales quedan atrás, aparecen grandes bosques, ríos, carreteras solitarias y pequeños pueblos.
Recuerdo perfectamente que Carmelo no entendía mi insistencia por esta región, al terminar el viaje ya preguntaba cuándo volveríamos.

Esta zona impresiona por su infinito color verde, sus ríos, miradores, pequeñas cervecerías, alojamientos rurales y pueblos donde parece que el tiempo avanza a otro ritmo.
Las Ardenas también se descubren cámara en mano, su paisaje es terriblemente fotogénico.
En Chassepierre entendimos que algunos de los mejores recuerdos de Bélgica no están en las grandes ciudades, sino en pequeños pueblos como este, junto al río Semoi.
Uno de los mejores puntos para organizar las excursiones es La Roche-en-Ardenne. Su castillo, el entorno natural y la proximidad al Parque Natural des Deux Ourthes la convierten en una parada imprescindible.
Te recomendamos leer nuestra guía sobre qué ver en La Roche-en-Ardenne.
Las Ardenas también son un destino imprescindible para quienes disfrutan de la historia contemporánea, pues aquí tuvo lugar la Batalla de las Ardenas, uno de los episodios decisivos de la Segunda Guerra Mundial.
Museos, memoriales y pequeños pueblos recuerdan todavía hoy aquellos acontecimientos.
Si te interesa este capítulo de la historia europea, hemos preparado una ruta por los escenarios de la Batalla de las Ardenas.

5. Otras rutas para descubrir una Bélgica diferente
Cada vez que creemos que ya hemos tachado Bélgica de la lista, ¡aparece una nueva excusa para volver!
Si ya conoces los grandes imprescindibles, quizá te interese descubrir otras propuestas menos habituales.
Entre ellas encontrarás nuestra ruta por el patrimonio industrial de Bélgica, una forma diferente de entender la historia del país.
También puedes recorrer la ruta de los beaterios flamencos, organizar una ruta gastronómica por Flandes o descubrir las cervecerías históricas de Brujas.
Y si dispones de varios días, realiza la ruta en coche por los pueblos más bellos de Valonia, un itinerario pensado precisamente para descubrir esa Bélgica que rara vez aparece en los viajes organizados.

Un país al que siempre le encontramos una excusa para volver
Después de tantos viajes por el país, hemos aprendido que Bélgica nunca se termina, siempre aparece una ciudad pendiente, una abadía desconocida, un restaurante nuevo o una carretera secundaria que invita a cambiar los planes.
En casa repetimos siempre la misma conversación antes de viajar. Carmelo propone volver a Gante y disfrutar otra vez de sus calles cuando cae la tarde.
Yo abro el mapa de Valonia para buscar algún pueblo que todavía no conocemos y terminamos haciendo un poco de las dos cosas.
Y quizá esa sea la mayor virtud de Bélgica. Es un país pequeño, pero cada viaje puede ser completamente distinto al anterior.
Ojalá esta guía sobre qué ver en Bélgica, te ayude a preparar el tuyo. Y, sobre todo, ojalá cuando regreses a casa te ocurra lo mismo que a nosotros: que ya estés pensando en la próxima escapada.




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